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Comprando el café


Entonces en ese instante Zitro suspiró mirando el letrero, posteriormente bajó y observó fijamente la puerta, estaba tan determinado a entrar, que sus manos le sudaban, -¿Realmente estoy haciendo esto?- se preguntaba a sí mismo, cerró sus ojos y sin pensarlo dos veces avanzó para abrir la puerta, sólo para darse un porrazo. -La puerta se hala, no se empuja- explicó en forma burlona otro cubo que entraba al recinto. -Sí gracias, ya me di de cuenta- respondió el humillado y adolorido cubo, quien no desaprovechó el momento y entró. -Bienvenido- Le recibía una adorable cubo que estaba en la entrada del lugar -¿Qué busca?- añadía aquel cubo femenino de colores blanco y rosa. -Vengo por café- respondió Zitro sin más. -Oh, si claro, allí al fondo- explicaba a Zitro señalando la última fila que curiosamente coincidía con su número favorito, era la fila 8. -Bueno, muchas gracias- agradeció Zitro mientras caminó con nerviosismo hacia el lugar explicado anteriormente, púes nunca antes se había sentido tan visto por otros cubos, el lugar estaba plagado de cubos de toda la ciudad, todos haciendo sus compras un típico Sábado, como lo acostumbraban en Dash Lands; Zitro caminó hasta el fondo de la fila octava, en donde pudo divisar dos cubos que, montados en una escalera, pretendían poner este artículo justo en su lugar, como debía ser. -Pon eso ahí, está en la parte de las galletas- informaba el cubo de abajo cuya piel tinturaba blanco y negro. -Diablos Lamb, yo sé donde debo poner las galletas- respondió de forma directa aquel cubo de color naranja que se encontraba arriba de las escaleras, sin embargo, Zitro ignoró por completo a los cubos en su búsqueda del café en polvo que tanto buscaba, movía su cabeza a través por todo los estantes sin éxito alguno en su búsqueda, no tardó mucho tiempo en darse cuenta que la única zona que no había visto era en donde se encontraban los dos cubos empleados -No he revisado allí, pero es imposible, esa es la zona de las galletas- pensó Zitro mientras seguía haciéndose el despistado por todo el pasillo, -Mira ese cubo, ¿qué estará buscando?- le decía aquel cubo de nombre Lamb a su compañero, -¡Hey amigo!, ¿necesitas ayuda?- le preguntó el cubo que estaba arriba de las escaleras a Zitro, -No, no gracias- le respondió Zitro ya que pensó que al hacerlo iba a parecer estúpido por no encontrar el café. -¿Seguro?- insistía el cubo de nombre Lamb. -Si si- respondió Zitro con desinterés, notando claramente que no quería la ayuda de los empleados. -Diablos, ahora qué hago, Tobi me matará si no le llevo el café, mmmm supongo que iré a otro lado- pensaba Zitro mientras volvía al final del pasillo a dar un vistazo de nuevo, pero esta vez, y ante el miedo de lo que Tobi le dijera por no llevar el café, volteó hacia donde se encontraban los cubos, y logró divisar que justo debajo de la escalera se encontraba la sección de granos, específicamente, de café, entonces con mucho sigilo se metió debajo y empezó a leer los precios, ignorando lo que pasaba a su alrededor. -Bien, por fin pusiste las cajas, bájate y recojo la escalera- dijo el cubo de nombre Lamb a su compañero sin darse cuenta que Zitro se encontraba debajo, pero en ese mismo instante, el inocente cubo al leer los precios dio un salto hacia atrás, golpeando la escalera, provocando que esta se empezara a mecer, el cubo anaranjado apenas podía mantener sus píes en la escalera. -¡Ayuda!- expresó el cubo quien en un intento desesperado por no caer, saltó al estante, provocando que este temblara y acaparando la atención de todos los cubos presentes en el recinto -¡Salta!- sugirió el cubo de nombre Lamb con la intención de que su amigo se salvase, y así fue, el cubo anaranjado saltó a donde pudo, con la mala suerte que lo hizo al otro estante, provocando así lo mismo que había hecho anteriormente. -¡¿Qué hago?!- gritaba asustado el cubo naranja que apenas podía mantener el equilibrio, entonces lo inevitable pasó, el primer estante cayó, y no solo cayó y ya, si no que al hacerlo golpeó al estante que apenas se estaba meciendo, provocando que este también cayera, y esto pasó con todos los estantes. -¿Alguien me puede ayudar?- decía el cubo anaranjado que se encontraba completamente aturdido entre las ruinas de comida y cosas útiles. -¡Se solicita al empleado Lamb! ¡Se solicita al empleado Lamb en las filas 1,2,3,4,5,6,7 y 8! ¡Se solicita al empleado Lamb en las filas 1,2,3,4,5,6,7 y 8 para limpieza!- se podía escuchar en el altavoz del sitio. -¡Diablos!, todo esto es culpa de ese cubo que estaba en busca de café- informó Lamb con enfado señalando a Zitro, quien había quedado petrificado con lo sucedido. -¡Se solicita al empleado Lamb para hacer limpieza en las filas 1,2,3,4,5,6,7 y 8!- insistía la voz que salía del altavoz, entonces el cubo se acercó a la muchacha del altavoz, quien era la misma de la entrada y le replicó -Pero Violet, ¡fue culpa del cubo que vino por café!- replicaba el cubo explicándole que lo sucedido era por culpa de Zitro. -¿Por un cubo que no sabe en donde se encuentra el café?- cuestionaba Violet. -Sí, empujó a Super, provocando todo esto- insistía Lamb en decirle la verdad a ella. -El.... cubo- respondía completamente extrañada. -Sabes, olvídalo, iré por el trapero, limpiaré todo esto rápido- dijo resignado Lamb dirigiéndose a la habitación del conserje. Finalmente cuando Zitro estaba a punto de salir del lugar, ya había pagado el café claro está, fijando la mirada hacia afuera sin mirar en ningún momento a la señorita del altavoz caminó con prisa, recordando que esta vez debía empujar la puerta, pero todo en su cabeza cambió cuando escuchó -Oiga señor, ¡señor!- le decía de atrás la muchacha de nombre Violet, Zitro se puso pálido y quedó ahí parado sin más -Ya me cagué- pensó Zitro. -Señor, de vuelta y venga- seguía insistiendo la muchacha, entonces Zitro volteó sudando más que nunca, y camino hacia ella -me descubrieron- pensaba -saben que fui yo el que causé todo esto- el cubo llegó hasta la muchacha quien la miraba con cara de extrañada -¿Sucede algo?- le preguntó Violet ante tal nervios -¿Sucede algo?- replicó Zitro buscando saber si lo habían descubierto -Sí, casi se me pasa....- dijo la mujer con mucha intriga, el cubo sudaba como nunca esperando una respuesta -.... no miré su recibo, déjemelo ver- Zitro le pasó su recibo de compra completamente aliviado, la mujer lo miró y se lo devolvió a Zitro -Muchas gracias- dijo Zitro con una sonrisa de lado a lado en su cara -Sí, bueno se me olvido otra cosa, tiene que pagar también todo lo que se rompió por su culpa, no lo dejaré salir hasta que eso ocurra- dijo finalmente la muchacha con una sonrisa vengativa de lado a lado de la cara.

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