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GeometryDashStoryModeCap3

Escenario 1: Interludio

El eco de los grandes vientos mermó en aquél inhóspito lugar, excusa perfecta para que Terrance saliera para tomar algo de aire fresco y detallar la enorme superficie de arena en la cual se encontraban. – Creo que es hora de movernos, no podemos quedarnos aquí mucho tiempo, será mejor irnos antes de que otra tormenta aparezca – sugería Michigun sentado en una pequeña banca de madera que había aparecido de su extravagante mochila. – ¿Tienes alguna idea de a dónde ir? O si quiera ¿qué hacer? – le preguntaba Suomi sentada en el suelo en frente de él. – Tenemos que ir a la fortaleza, no podemos quedarnos aquí sentados esperando que el mundo sea destruido – respondía Michigun mirando al cubo verde en la entrada del refugio - ¿Ves algo raro? – preguntó en seguida. – No, creo que está haciendo un muy buen clima para ir a luchar – respondía Terrance observando el horizonte. – Entonces…. ¿eso fue el titan? – preguntaba Phil que acababa de comer algo de estofado enlatado que había llevado como provisión. – Ellos fueron mucho más inteligentes que nosotros, tremendo señuelo y nosotros nos quedamos allí, debimos de haberlo ignorado – decía Michigun recordando lo ocurrido. – No es del todo nuestra culpa, encontraron el titan muy rápido, apenas pudimos luchar contra esa cosa – respondía Suomi parándose. - ¿A dónde vas? – le preguntaba Michigun haciendo lo mismo. – Tú lo dijiste, no podemos quedarnos aquí, hay que ir a la fortaleza – respondía Suomi saliendo del campamento. – Sabemos contra qué nos enfrentamos, estoy seguro que con esto podemos derrotarlo – decía Mike mostrando así el artefacto del ser en sus manos. – Eso es, nos quedan dos usos, podemos utilizarlo para destruir lo que sea que tengamos que destruir – respondía Michigun volteando a mirar al cubo rojo. – El dragón, el malo es un dragón – respondió Mike en seguida. - ¿Dragón? – preguntaba Suomi que apenas escuchaba en la entrada del campamento. – Bueno, no quería hacerlo público aún – respondía Michigun mientras metía cosas en su mochila. - ¡Silencio! – exclamaba Terrance logrando su acometida. Michigun terminó de empacar sus cosas y con un gesto obligó a todo el grupo salir del pequeño refugio. – Lo siento, es confidencial – le susurraba Michigun a Suomi al pasar al lado de ella. - ¿Hay algo que debamos saber? – preguntó Phil que no entendía nada de lo que estaba sucediendo. – No, quizá en el camino lo sepas – dijo Terrance caminando con otra mochila en dirección de la fortaleza del titán. - ¿Qué sucede? – le decía Mike a Terrance en voz muy baja, casi susurrándole. – Amigo, tú ya hiciste tu parte, ya tenemos el artefacto, y ya descubrimos contra qué cosa debemos enfrentarnos, creo que es mejor que se devuelvan al mundo terrenal a ver si logran escapar del planeta o algo – respondía Terrance mientras caminaba por la espesa arena que conformaba el desierto. - ¿Qué? – respondía Mike en tono de inquietud. – Lo siento, estamos un poco desconcertados por lo que pueda ocurrir – respondía Terrance manteniendo el ritmo.

El grupo caminó unas cuantas horas más hasta que otra tormenta se veía venir, obligando a construir otro refugio, en donde se resguardarían otras varias horas. El grupo, igual que antes, contruiría una pequeña mesa redonda, en donde conversarían mientras pasaba la tormenta, solo que esta vez el ambiente estaba mucho más tenso, sin quererlo, habían revelado un plan secreto al grupo y las ansias de Mike y Phil estaban que los consumían más y más. Finalmente, y más por necesidad de saber qué ocurría que de aburrimiento, aunque este último también influyó, Mike preguntó - ¿Qué es lo que tenían pensado hacer con el dragón? -. Michigun y Terrance se miraron al mismo tiempo, ambos no sabían si responderle o no, pero Michigun sentía pena por Mike, ya que había sido utilizado por Roberto anteriormente. – No me importa que sea clasificado, después de todo en unas horas podemos morir – decía Michigun a la par que Terrance lo mataba con su mirada – Nosotros sabíamos que todo esto iba a ocurrir, todo fue parte del plan, ahora tenemos que reencontrarnos lo más rápido posible en la fortaleza y allí enfrentar al dragón, ya sabemos cómo destruirlo… - paraba para tragar algo de saliva y así poder continuar -… creo que todos acá sabemos que Roberto es muy inteligente -. - ¡Ya basta! – exclamaba Terrance que se quedaba mirándolo fijamente. – Es por que… - decía Michigun entrecortado. - ¡Vamos! A veces es mejor que se queden sin saber la verdad, todo este tiempo ha sido así – interrumpía Terrance a la par que Michigun se quedaba mirando a Mike y a Phil, especialmente a este último, con angustia. - ¿Qué? – preguntaba Suomi inquieta. – Cita un viejo dicho, ojos que no ven, corazón que no siente, a veces es mejor seguir por la vida sin saber lo que sucede alrededor – añadía Terrance. – Pero si se puede acabar el mundo, ¿Qué clase de conspiración es esta? – decía Suomi exaltándose. – No es ninguna conspiración, son los planes de guerra, no podemos hacer nada más, no había muchas más opciones para conseguir derrotar al dragón – respondía Michigun. – Yo les sugiero que nos quedemos aquí, porque ya está anocheciendo e ir de noche es peor que con una tormenta, debemos quedarnos y prestar guardia cada cierto tiempo, yo comienzo, ustedes duerman – decía Terrance observando por un pequeño hueco en la puerta lo que ocurría afuera. - ¿En serio creen que después de esto podré dormir? – se decía a sí mismo Mike recostándose en el suelo. Y así transcurrió la noche, cada uno tomando guardia por varias horas hasta que la tormenta volvió a cesar y el sol apareció por el horizonte.

El grupo volvió a realizar lo mismo de hace un día, recogieron el campamento y se adentraron por el desierto. - ¿No podemos teletransportarnos ahora? – preguntaba Mike aburrido de caminar. – El sitio de llegada de teletransportación más cercano a la fortaleza nos deja más lejos de lo que en este momento ya estamos de ella – respondía Michigun que también estaba cansado. – Tengo una gran inquietud, ¿no habían dicho que en cuestión de horas el titán podía destruir el mundo? – preguntaba Mike. – Bueno, tal parece que eso no era cierto – respondía Terrance tratando de evitar cualquier pregunta que revelara algún secreto guardado. - ¿Por qué nunca nos contaste nada de esto? – preguntaba Phil. - ¿Nada de qué? – respondía Terrance preguntándole. – Es decir, estuvimos varias horas nosotros tres perdidos en busca del artefacto y en ningún momento dijiste nada, o es que todo era parte del plan – decía Phil en su andar. – Créeme, aunque Roberto sabía que íbamos a encontrar el artefacto, yo no – respondía Terrance. – Eso no parece verdad, después de todo sabías que el artefacto estaba justo en dónde yacían los restos de su creador – respondía Phil. – Fue instinto, el vórtice nos había llevado allí y en cualquier momento podíamos morir – respondió Terrance. – Lo verdaderamente importante es que tenemos el artefacto acá y aún nos quedan dos deseos – decía Michigun adelante. – ¿Piensan que usemos los tres? – preguntaba Mike. – Sin ningún imprevisto, así es – respondía Michigun. El grupo continuó caminando por varios minutos hasta que por fin encontraron el muro de obsidium. – Es hora… - decía Terrance que entraba por el portal, cuando Michigun procedía a hacer lo mismo es interrumpido por Mike – Aguarda… - le decía. - ¿Qué sucede? – preguntaba Michigun volteándolo a mirar. – No continuaremos hasta que nos digan qué es lo que sucede – decía Mike. – No importa, tenemos el artefacto con nosotros – decía Michigun incrédulo. – No es cierto, en la guardia de la otra noche lo metí en mi mochila – respondía Phil – es increíble que no se hayan dado de cuenta – añadía. – Bueno, está bien les diré rápido… - respondía Michigun – pero que Terrance nunca se entere que les conté -. – Tienes nuestra palabra – decía Phil. – Y la mía también – también decía Suomi que estaba en el lugar y tampoco sabía nada. – Lo más probable es que el dragón aún no esté allí, el titán no fue activado del todo, hay tropas de ambos mandos allí tratando de luchar por el territorio, pero es cuestión de tiempo que el titán se active completamente – decía Michigun en tono entre cortado. - ¿Y por qué no lo han activado del todo? – preguntaba Mike. – Por la misma razón por la que creemos que el dragón no está, sólo él puede hacerlo – respondía Michigun atravesando el portal en seguida, los tres que aún estaban allí se miraban con desconfianza, no creían del todo lo que Michigun les había dicho, pero sin embargo continuaron atravesando el portal.

Un instante después aparecen en el extremo respectivo del núcleo elemental con la mirada de Terrance y Michigun sobre ellos. - ¿Por qué se demoraron tanto? – preguntaba Terrance – ya estaba a punto de volver – añadía. – Solo nos tomamos algo de tiempo para pensar todo lo que sucedía – respondía Phil caminando. – De acuerdo, ahora tenemos que ir a la fortaleza, no hay tiempo que perder – decía Terrance comenzado a deslizarse hacía dicho lugar. Caminando, Mike y Phil se miraban desconfiando de todo lo que ocurría, finalmente Phil empezó a murmurar sobre lo que estaba pasando. - ¿Algo ocurre Phil? – preguntaba Terrance desde adelante. – Nada nada – decía Phil acercándose a Mike y diciéndole – Algo no cuadra -. - ¿Crees que lo que nos dijo Michigun era mentira? – le preguntaba Mike. – No veo el por qué nos mentiría, pero creo que tampoco nos dijo toda la verdad, debió omitir algo – respondía Phil mientras caminaba. – Sí, pero ahora sólo podemos confiar en eso, no podemos hacer nada más – respondía Mike mientras caminaba igualmente, en seguida el grupo llegaba a la zona en la que antes estaba justo al lado del muro de la fortaleza, en donde se encontraban varios cubos guerreros heridos, a continuación, Terrance se acercaría a uno de ellos - ¿Saben en dónde están los demás? - preguntaba sobre el resto de guerreros. – Creo que ya lograron ganar algo de terreno, están del otro lado del muro – respondía uno de los cubos de magia que estaba curando a uno de los heridos. – Ya oyeron, vamos a dar una mano – dijo Terrance trotando hacía el lugar, el resto también irían al lugar trotando, pero cuando comenzaron la carrera, Phil tropezó, en seguida Mike voltearía a verlo - ¿Qué sucedió? – le preguntaba a Phil. – No lo sé – respondía Phil acompañado de tos. - ¿Estás enfermo? – le preguntaba Mike. – No, no, estoy bien tranquilo – decía Phil parándose y yendo al lugar con Mike, a pesar de su respuesta, en lo absoluto se sentía bien, comenzaría a tener mareos y tos desde este instante, además de que su tropiezo no fue por pisar mal una roca, si no por falta de respuesta ante el trote, no lo entendía Phil, no sabía que le había ocurrido y por qué se había ido al piso así sin más, pero a pesar de esto, continuó con la lucha llegando al sitio en donde estaba con los otros cubos. - ¿Qué les pasó? – preguntaba Terrance al verlos llegar poco tiempo después. – Nada, tranquilo – respondía Phil que aún sentía algo de mareo. – Bueno, allí hay unos elementales corruptos, están llegando en hordas enormes del norte, debemos ayudar a nuestros amigos hasta que cese su llegada – ordenaba Terrance desenfundando su espada y yendo al lugar de la batalla. Lo mismo harían Michigun y Suomi con su martillo y su pistola respectivamente. - ¿Ayudamos en algo? – preguntaba Mike de forma satírica mostrando sus pocas ganas de hacerlo. - ¿Tienes algo con qué batallar? – preguntaba Phil atrás que no se sentía bien para batallar. – No – respondía de Mike de forma inmediata. – ¿Y si miramos desde acá? – preguntaba Phil mostrando así aún más su incomodidad. - ¿Te sucede algo? – preguntaba Mike nuevamente. - ¿Por qué lo dices? – respondía Phil preguntándole. – Puede que antes sí eras un poco sonso, y no te gustaba hacer nada de esto, pero desde que empezaste a entrenar no te había visto así de miedoso – respondía Mike acercándose. – No tengo miedo, sólo es que no tenemos con qué luchar – respondía Phil tratando de evitar cualquier pregunta. Mike se quedaba mirándolo un instante hasta que suelta la carcajada – Ya lo sé, aún sigues siendo el mismo de antes – decía sentándose a su lado. A continuación, ambos se quedarían mirando cómo los cubos luchaban de forma sanguinaria con los elementales, de un momento a otro la gran sonrisa de Mike se transformó en una cara de horror al ver cómo los suyos eran asesinados. - ¡Debemos hacer algo! – exclamaba Phil saltando del sitio en dónde estaba sentado. – No podemos hacer nada ya… - respondía Mike lentamente, llamando la atención de Phil, que volteaba a mirarlo rápidamente – ya no podemos hacer nada… - decía nuevamente Mike mientras su rostro se inundaba en sangre.

Phil saltaría del lugar en dónde estaba durmiendo ante el asombro de los presentes. - ¿Qué sucedió? – preguntó Michigun que se encontraba alrededor de una fogata en medio de la nada con todos. – Oh Dios, era un sueño – decía Phil completamente temeroso con su ritmo cardiaco completamente elevado. - ¿Qué te soñaste esta vez? – preguntaba Terrance medio burlándose. – Ven Phil, hablemos solos los dos – decía Mike llevándose a su amigo a un rincón de la gran carpa en la que estaban refugiados. - ¿Qué sucedió? – preguntaba Mike. – Sigo teniendo esos sueños… - respondía Phil cabizbajo, no de la vergüenza, si no de no saber qué le estaba sucediendo. – Pero… ¿te sientes bien? – le preguntaba Mike. – Sí, parece que sólo sucede en mis sueños – respondía Phil levantando la mirada. - ¿Seguro? – insistía Mike. – Sí – respondía Phil volviendo al sitio en dónde había estado durmiendo todo este tiempo. Al volver observa cómo Terrance trata de hacer funcionar una vieja radio - ¿Qué sucede? – preguntaba sentándose. – Esta porquería no quiere servir – respondía Terrance golpeando el aparato. - ¿Hay alguna noticia sobre lo ocurrido hace unos días? – preguntaba nuevamente Phil. – La tormenta de arena no ha cesado aún, y esta cosa no quiere servir – respondía Michigun mientras de fondo Terrance golpeaba la radio y también mientras Mike volvía a su sitio. – Parece que no eres del todo un ingeniero – decía Mike refiriéndose a Terrance tratando de hacer funcionar la radio. – Ya casi – respondía Terrance golpeando una vez más la radio. Para sorpresa de todos, hasta para Terrance, el aparato encendió – ¡Walá!, te dije que podía – decía Terrance dichoso. – Eso fue suerte – respondía Mike fastidiado. – Trata de cambiar la señal a ver si sale algo – decía Michigun acercándose. – Eso hago – respondió Terrance presionando los botones, así fue hasta que por fin se escuchó algo - ¿Qué es eso? – preguntaba Michigun al lado de Terrance. – Y yo que sé – respondía Terrance subiéndole el volumen, por unos segundos el grupo escuchó un melodioso violín acompañado de una guitarra sonar. - ¿Música? – preguntó Terrance confundido. – Déjenme escuchar – decía Mike acercándose al aparato y escuchando lo que sonaba. – Pero si es el interludio de una canción de rock – decía Mike. - ¿Qué? – volvía a preguntaba Terrance confundido. - ¿Nunca la han escuchado? – preguntaba Mike sorprendido. - ¿Por qué? ¿es famosa o algo? – preguntaba Suomi al lado de todos. – Sí, claro que sí – respondía Mike aún sorprendido. – Recuerda que aquí no existen las bandas de rock – decía Michigun. - ¿Rock que es eso? – preguntaba Terrance confundido. – Es un género de música en el mundo terrenal – respondía Michigun. - ¿Aquí no existe el rock? – preguntaba Mike con los ojos bien abiertos de sorpresa. – La verdadera pregunta es… ¿por qué esta radio sintoniza ondas de radio del mundo terrenal – decía Michigun haciendo que el resto de los presentes se sorprendieran. – Quizá sea el titán no sé – respondía Phil. – Imposible – respondía Terrance tratando de negar la suposición de Phil. – Si así es… - decía Michigun dejando un frío silencio por unos segundos -… entonces todo está perdido -. – Pff, eso no puede ser… - decía Terrance con una risa tímida, parecía más preocupado. – Entonces el titán ya fue activado y ha creado un hueco entre el mundo terrenal y el elemental – decía Suomi aterrorizada. – ¿Y eso es malo? – preguntaba un ignorante Mike que hasta ese instante no parecía tan preocupado como sus amigos. – Es el primer paso del fin del mundo, todo lo que conoces está a punto de alterarse en cualquier momento – respondía Michigun aterrorizado. - ¿Qué? - preguntaba Mike confuso. – Tú lo sabes muy bien Mike, la presión acá es completamente distinta a la de allí arriba, un cambio de presión así es mortal – decía Phil tratando de entrar en razón a Mike. – No sólo eso, los ecosistemas se destruyen, el mundo se empieza a morir – decía Suomi. – Sí realmente eso ya pasó entonces en unos minutos empezaríamos a colapsarnos con nosotros mismos – decía Terrance mirando arriba. – Yo creo que si ya hubiera creado el hueco ya estuviéramos muertos – decía Michigun tratando de ser optimista y de subirle la moral a todo el grupo – pero si algo es seguro, es que ya comenzó a hacer el hueco… - finalizaba mirando la radio. – Tenemos que partir inmediatamente sin importar la tormenta – decía Terrance. – Es muy peligroso – respondía Michigun. – Debemos hacerlo, somos la última opción, tenemos el artefacto y no podemos esperar ni un minuto más, o si no ahí sí estamos fritos – decía Terrance tratando de convencer al grupo. – No lo haremos – decía Michigun con voz de autoridad. – ¿Qué propones entonces? – preguntaba Terrance angustiado de lo que podía suceder con el mundo. – Esperemos hasta la mañana, así esté aún la tormenta iremos, pero yo creo que ya debió de haber cesado – decía Michigun. – Está bien – respondía Terrance soltando su mochila y acostándose nuevamente – solo espero despertar con vida – añadía. – Hay que ser optimista sin importar que tan mala sea la situación – decía Suomi acostándose igual que el resto. – Duerman bien, mañana es un día difícil – decía Michigun. Todos cerraron sus ojos esperando dormir menos Mike que no podía parar me mirar a Phil y todos sus sueños pasados, sólo esperaba que su amigo pudiera dormir cómo ellos lo irían a hacer.

Phil apareció en la fortaleza del titán con sus amigos en frente del temible dragón del fin, observaba cómo destruía los muros con su larga cola, era algo nunca antes visto - ¿Cómo lo matamos? – preguntaba Mike que se encontraba a su lado. – Aún tienen 2 intentos con el artefacto, debemos utilizarlos bien – decía Michigun observando la gigantesca criatura. – Vamos a utilizarlo – decía Mike sacando el artefacto de su mochila y apuntando de forma inmediata al dragón - ¡Dispara! – ordenaba Terrance enfadado, Mike haría realidad la orden de Terrance pero fallaría el disparo, haciendo que una gran columna caiga. - ¿Qué haces? – preguntaba Terrance decepcionado de la acción realizada por Mike. – No es tan fácil como creen – respondía Mike nervioso tratando de utilizar por última vez el artefacto, a continuación, disparando, esta vez sí le daba al dragón y este caería al suelo, todos se llenaron de alegría al verlo caer, pero al final, cuando estaba a punto de tocar el suelo explotaría dejando con ceguera a todos los presentes. Phil no se despertaría aquí, seguiría soñando sin ver nada, hasta que en la oscuridad apareció un gran elemental de aspecto amigable que apenas podía ser visto por una estela que rodeaba al gran ser de diamante. - ¿Quién eres tú? – le preguntaba Phil. – Eso no importa ahora – respondía el elemental. - ¿Qué haces acá? – le preguntaba nuevamente Phil. – Yo te iba a preguntar lo mismo – respondió el elemental mirando fijamente a Phil. – Pues, acabamos de matar al dragón, o eso creo – respondía Phil. – Oh, es por eso – decía el elemental mirando el suelo como si estuviera recordando algo. - ¿Qué haces acá? – le volvía a preguntar Phil. – La verdad, no lo sé – respondía el elemental provocando un silencio incómodo por un instante. – Bueno, creo que ya sé – decía el elemental - últimamente no te has sentido del todo bien… - decía. – Así es – confirmaba Phil recordando lo sucedido en sus anteriores sueños y en la realidad – ¿Sabes por qué me pasa eso? – preguntaba Phil esperando a que el elemental le respondiera de una vez por todas qué tenía. – Bueno, no sé si te lo dijeron cuando llegaste acá, pero ustedes son los elegidos – respondía el elemental. - ¿Mike y yo cierto? – preguntaba Phil. - ¿Mike? ¿así se llama? Qué curioso nombre – respondía el elemental que parecía no saber el nombre de Mike. – Esto que tengo, ¿es por eso? ¿por ser el elegido? – preguntaba Phil. En seguida el elemental asentaría su cabeza afirmando. - ¿Mike también tiene esto? – preguntaba Phil. – No, por fortuna para él – respondía el elemental sentándose en el aire de la oscuridad. - ¿Algo malo me pasará? – preguntaba Phil al elemental preocupado. El elemental no respondería nada y solo se limitaría a respirar fuerte. - ¿Cómo me pasó esto? – preguntó Phil. - ¿Recuerdas cuando entraron al altar de los héroes? – preguntaba el elemental. - ¿Cómo sabes eso? – preguntaba Phil sorprendido al saber que él sabía eso. – Son los elegidos, se supone que eso sucedió – respondió el elemental – Bueno, este lugar estaba hechizado con una fuerte maldición – añadió – lamentablemente tú fuiste el que quedó impregnado de ella -. Phil estaba allí cabizbajo, completamente deprimido había quedado sin palabras. – Pero no te desanimes, es parte de tu destino, es parte de lo que tenías que hacer – respondía el elemental tratando de animarlo. - ¿Crees que las personas tienen un destino en la vida? ¿crees que tiene sentido vivir? – preguntaba Phil con la mirada abajo. – Claro, desde luego el destino de todos no está escrito, pero hay gente destinada a ser más importante que otras, y para estas personas, debe ser un honor tener un destino más importante que las demás – respondía el elemental. – ¿Mike también morirá? – preguntaba Phil mirando un punto de la nada. – Todas las personas morirán algún día, pero sus destinos en vida son distintos – respondía el elemental. A continuación, Phil levantaría la mirada y mirando al elemental preguntaba - ¿qué debo hacer ahora? -. – Creo que lo mejor es que tus amigos no se enteren, trata de vivir lo mejor que puedas mientras tengas tiempo para hacerlo – respondía el elemental mientras se desvanecía en la oscuridad dejando a Phil solo.

Escenario 2: Desolación

Phil volvería a despertar sudando, pero esta vez en silencio, así permaneció todo el tiempo mientras agarraba una mochila y una pequeña espada que tenía Michigun, antes de salir de la carpa volvería a mirar atrás y se despediría del grupo murmurando, en seguida volvería a dar la vuelta y saldría. Para impresión de él, la tormenta ya había acabado, pero aún estaba oscuro, a pesar de esto, estaba decidido a ir a cumplir su destino en soledad. Caminaría por el desierto hasta llegar al muro de obsidium pensando en sus amigos y todas las personas que alguna vez conoció, siendo solo interrumpido por una infernal tos que le impedía caminar, pero finalmente lograría llegar al portal hacía el núcleo elemental, sin mirar atrás y sin pensarlo dos veces lo atravesaría pensando, esta vez, en cumplir su destino. Del otro lado del portal una sensación extraña sucumbió por su cuerpo lo que provocó que éste cayera al suelo, estaba mareado como en aquél sueño y como lo había estado horas antes, pero esta vez se sentía mucho peor, era más fuerte esta sensación y por si fuera poco la tos tampoco ayudaba, sin darle mayor importancia a todo esto, decidió continuar hasta la fortaleza en donde encontraría elementales corruptos, por suerte para él, no eran demasiados, en un instante de excitación profunda y de ira inimaginable el cubo amarillo comenzó a correr hacía el interior de la fortaleza destruyendo todo a su paso, si algún cubo hubiese estado presente en aquel momento no hubiera podido creer la forma cómo Phil atravesaba su espada con los elementales corruptos uno tras otro sin recibir daño alguno. Después de atravesar varios metros del muro que rodeaba la fortaleza, Phil fue sorprendido con un gran estruendo en el cielo, en seguida voltearía a mirar y observaría un dragón inmenso volando y aterrizando en una parte destruida en la parte más alta de la fortaleza, era el altar de los héroes, lugar que habían estado anteriormente con Mike y Terrance. En ese instante volvería a caer al suelo completamente mareado, sin embargo, nada detendría a Phil en su paso por destruir la mayor cantidad de elementales antes de morir, ni siquiera el vómito que empezaba a tener; pero ahora en la mente de Phil se encontraba algo más importante que matar un montón de elementales, era ir por la cabeza del dragón, que ahora ya sabía dónde estaba y que estaba decidido a ir a él antes de morir. Nuevamente comenzaría a arrasar todo a su paso entrando a la fortaleza y observando dentro de ella la vastedad y la belleza del recinto, fue así como se detuvo un momento recordando todo lo que había pasado hasta ese instante, todas sus experiencias, aventuras y cosas divertidas que había hecho con Mike desde que eran unos niños. Después de mediarlo un momento, el cubo volvería a la acción subiendo por la escalera principal hasta el segundo nivel, en donde encontraría aún más elementales, utilizando todas sus habilidades con su pequeña espada y su gran valentía, el cubo no tendría ningún problema en destruir a todos estos elementales, así sería cada vez que subía de nivel, cada vez más difícil y cada vez se sentía peor, estaba más mareado y no paraba de replicar vómitos terribles, sin embargo, nada de esto pararía al cubo hasta llegar al segundo nivel más alto en dónde encontraría la puerta destruida de la habitación en donde se encontraba el altar. Justo antes de entrar, el cubo cerraría sus ojos y tomaría un largo suspiro, evitando así su mareo y tos infernal que ya parecía acabar con él, en seguida el cubo entraría a la habitación en dónde estaba el dragón y varios elementales enormes, eran más grandes que el resto - ¡Mátenlo! – ordenaba el dragón con una gran sonrisa que se tornaba en risas cuando el cubo asesinaba a cada uno de los elementales que se acercaban a él. – Parece que te has esforzado bastante… - decía el dragón poniendo la vista en las estatuas del altar – y también parece que ya habían encontrado el artefacto… - añadía mirando la ausencia de éste con algo de indignación. - ¡No te saldrás con la tuya! – exclamaba Phil con el poco aliento que le quedaba mientras se acercaba al dragón matando elementales. – Todo esto fue en vano pobrecillo cubo – decía el dragón mirando cómo Phil acababa con el último elemental antes de llegar al altar y proseguir con el dragón. – No… en vano es lo que estás haciendo ahora – decía Phil dando con su último aliento un gran salto golpeando la cola del dragón, a pesar del esfuerzo enorme del cubo por infringir todo el daño posible, el dragón no sintió casi nada. – Humm – exclamaba el dragón – ya he activado el titán, ¿sabes en dónde está? – decía al ver al cubo en el suelo muriendo – dentro de mí… - añadía finalizando riéndose y marchándose del lugar volando. Phil miraría cómo el dragón se marcharía mientras sentía cómo sus entrañas morían, el cubo yacería allí mientras el cielo empezaba a aclararse, muestra del inicio de un nuevo día. Mike sería el primero en despertar llegado la mañana, dándose cuenta de la ausencia de Phil. En seguida se pararía y empezaría a buscarlo por dentro de la carpa y por afuera. – Chicos chicos, despierten – decía Mike despertando al resto. - ¿Qué sucede? – preguntaba Terrance entre el sueño. – Despierten – insistía Mike despertando a todos. – Tiene razón, no hay tiempo que perder, debemos ir a la fortaleza del titán – decía Michigun parándose sin darse cuenta siquiera de la ausencia de Phil, todos harían lo mismo hasta que Terrance se percataría de esto y se acercaría a Mike que estaba en la puerta de la carpa. - ¿En dónde está Phil? – preguntaba detrás de Mike. – No lo sé, cuando desperté no estaba – respondía Mike angustiado. – Y parece que se ha llevado sus cosas – decía Suomi al observar que no estaba su mochila. – Y también mi espada de repuesto – añadía Michigun al notar la ausencia de su espada en su mochila. - ¿Creen que se haya ido a hacer una locura? – preguntaba Mike angustiado aún más. – Pues todo parece indicar que así es – respondía Terrance que se devolvía por su mochila y por su espada. – Debemos ir a buscarlo – decía Mike haciendo lo mismo que el resto. – Espera espera espera… - decía Terrance deteniendo a Mike - ¿crees que importa más tu amigo que todo el mundo? – preguntaba finalmente. – No, pero si Phil se fue a algún lado, ese lugar debe ser la fortaleza, seguro en el camino nos encontraremos con él – decía Michigun saliendo del lugar. - ¿Creen que sus episodios psicóticos tienen algo que ver con esto? – preguntaba Mike saliendo de último de la carpa. – No lo sé, no creo que sean episodios psicóticos para empezar – respondía Michigun que iba delante de todo el grupo. - ¿Qué era lo que tenía Phil? – preguntaba Terrance. – Tenia mareos, taquicardia, tos intensa… hasta en sus sueños – respondía Mike preocupado. – Estaba muy mal el chico – concluía Terrance caminando por el desierto. – O creen que se haya ido por que se sentía muy mal – decía Mike sintiendo aún más pena por él. – No lo creo, después de todo si se hubiera sentido muy mal te hubiera dicho o algo – decía Suomi. – Si tan solo hubiéramos tenido pociones de salud – decía Mike caminando atrás de todos. – O algún chaman o mago que alivie esos males… - decía Michigun mientras a lo lejos podían ver el muro de obsidium. – Solo espero que esté bien en donde sea que esté – decía Mike mientras continuaban caminando. El grupo llegaría al núcleo elemental y varios metros adelante del portal estaba una pequeña avanzada de los guardianes. – Demonios gracias al cielo todos están bien – decía Berlian que se encontraba allí con otras decenas de cubos. – Bueno, no todos – decía Mike saludándola con un abrazo. - ¿Alguien no está bien? – preguntaba Berlian. – Phil desapareció con todas sus cosas, antes del último sueño estaba muy enfermo – decía Terrance sentándose en una banca al lado de otros cubos. – ¿Ah sí? ¿y no tienen idea de dónde está? Porque aquí hay varios cubos chamanes que podrían ayudarle. – No, pero creemos que vino acá – decía Michigun. – Pues, nosotros llegamos hace unos minutos apenas, y no lo vimos pasar – decía Berlian. – Cambiando de tema, ¿cómo está la situación en la fortaleza? – preguntaba Suomi sentándose en otra silla. – Bueno, por allí hay varios guerreros haciendo inspección de varias zonas de la fortaleza, asegurándose que todo esté bajo control – decía Berlian observando las ruinas de una batalla. - ¿Y el titan? – preguntaba Terrance. – Creemos que las fuerzas de clan se han marchado, seguramente quedaron muy débiles que no pudieron encontrar el titan, no querían arriesgarse y se fueron – decía Berlian observando a unos cubos guerreros que venían de la fortaleza. - ¿Qué encontraron? – preguntaba Michigun en el instante de la aparición de los cubos. – Tenemos un informe enorme, son 326 elementales de grado más bajo muertos, 164 de grado medio muertos, 9 de primer rango y 1 comandante muerto – decía el cubo para la sorpresa de todos los presentes. – ¿Wow y todo eso dentro de la fortaleza? – preguntaba Terrance sorprendido. – Sí – respondía el cubo. - ¿Alguna idea de qué pudo haber sido la razón de todas esas bajas? – preguntaba Michigun. – De momento no, pero encontramos también una baja nuestra, era un cubo… un cubo amarillo – decía el cubo pasando el informe a Michigun. - ¿Un cubo amarillo? – preguntaba Mike sorprendido con la sangre helada sabiendo que era su amigo. – Sí, estaba en lo más alto de la fortaleza, en el altar de los héroes – respondía el cubo, todos se mirarían mutuamente sin palabras que decir. - ¿Puedo ir a verlo? - preguntaba Mike. – Seguro, síganos – respondía el cubo afirmativamente llevando a Mike al lugar del deceso. - ¿Creen que Phil haya matado a todos estos elementales? – preguntaba Michigun viendo impresionado el forme. – Con esa tos que tenía seguro – decía Terrance casi riéndose provocando miradas de desagrado del resto de sus amigos – solo trataba de alegrarlos, lo siento – decía finalmente guardando silencio. El cubo llevaría hasta el último nivel de la fortaleza a Mike mostrándole en la habitación respectiva en donde había estado anteriormente, Mike caminaría lentamente por la habitación hasta el fondo en el altar con lágrimas en sus ojos, no sabía por qué lo hacía sólo que debía hacerlo, después de los interminables pasos hasta el final de los escalones Mike logró divisar a su amigo en el suelo al lado de otros dos cubos, - ¿Quién eres? – preguntaba uno de ellos, Mike se acercó sin responder y rompió en llanto abrazando a su amigo, a continuación los dos cubos se miraron y decidieron salir del lugar, dejando a Mike y su amigo por última vez juntos. – Juro que acabaré esto, por ti y por todo lo que sufriste en esta pesadilla… - decía Mike entre lágrimas con su amigo en sus brazos. Después de unos minutos de tristeza y llanto, el cubo rojo entró en razón y dejó a su amigo, limpiándose sus ojos decidió irse del lugar pensando en sus compañeros y en la promesa que le había hecho a su amigo, que, aunque muerto, sabía que debía cumplir. En su andar cabizbajo, atravesando la puerta destruida de la habitación, de regreso al puesto afuera de la fortaleza tendría una horrible visión. – Sé que estás ahí, observándome – decía una voz tenebrosa en su cabeza mientras la ceguera se apoderaba totalmente de él. - ¿Qué vamos a hacer señor? – preguntaba otra voz en tono de esbirro. – Debemos regresar, esta vez con el poder incalculable que tenemos y con nuevas fuerzas, la victoria está asegurada – respondía la voz tenebrosa mientras Mike empezaba a observar con los ojos de un cubo corrompido en una horripilante cripta la conversación entre un dragón y varios elementales de hueso alrededor suyo. – Se lo podría asegurar mi señor… el poder que usted posee es incalculable, la victoria está asegurada – decía el esbirro, el cual era uno de los elementales de hueso. – Ya lo sé, pero mientras tengamos espías acá. Será mejor no decir o hacer nada – respondía el dragón observando a Mike en el cuerpo del cubo, que obviamente Mike no podía hacer nada porque ya había olvidado quién era y que realmente estaba allí, a pesar del poco tiempo que había transcurrido. En su cabeza estaba muriendo al ver como los esbirros se acercaban al cubo con intenciones malignas mientras él observaba todo con sus ojos, hasta que finalmente la visión acabó y Mike volvió a la entrada de la habitación en donde había quedado antes con la mirada de varios cubos elementales. - ¿Sucede algo? – preguntaba uno de ellos mirando con preocupación a Mike. – No, tranquilos, ustedes sigan en lo suyo – respondió Mike sacudiéndose la cabeza y caminando rápido hacia la salida evitando así interrogantes de los cubos que habían presenciado el episodio de Mike - ¿Qué demonios me sucedió? – pensó Mike. - ¿Así eran los sueños de Phil? – seguía pensando mientras caminaba por las escaleras de la fortaleza hasta que llegó justo a la entrada de la misma y encontraría a Michigun que también iba a entrar para ver qué sucedía. En ese instante ambos se quedaron mirando y Michigun en seguida se acercaría a abrazarlo en pésame por lo sucedido con su amigo, sin embargo, Mike estaba decidido a continuar y lo apartó en cuanto pudo - ¿Qué sucede? – preguntó Michigun por la forma extraña de actuar por parte de Mike. – Debemos continuar… - respondía Mike mirando el horizonte. – Lo sé, siempre hay que continuar…. – decía Michigun en respuesta a Mike - … pero a veces he pensado en todas las personas que mueren por esto – finalizaba. – La vida es así – respondía Mike tras un suspiro y un instante de mirada al suelo. – La vida es injusta – respondía Michigun mirando el horizonte igual que Mike. – Si no fuera así, entonces no sería vida – respondía Mike mirando a Michigun que estaba justo a su derecha.

Mike volvería a la avanzada con Michigun a su lado con el recibimiento de Suomi – Lo sentimos mucho – decía. – Gracias, pero así son las cosas – respondía Mike sentándose en una banca al lado de Terrance. - ¿Ahora qué? – preguntaba Terrance al resto del grupo buscando salir de esa incómoda situación. – Tenemos varios escuadrones buscando el titan en toda la fortaleza, aún no hay respuesta de su paradero – respondía Berlian que estaba a cargo. - ¿Y Roberto? – preguntaba Mike melancólico. – Según lo último que oí, está en Geometrical City – respondía Berlian observando el último informe. – ¿Y qué hace allí? Debería estar acá ayudándonos – decía Terrance expresando su opinión como siempre. – Seguro tiene cosas importantes que hacer allá – decía Suomi defendiéndolo. – Sí sí claro… - respondía Terrance criticando una vez más a su líder -… si estar holgazaneando es algo importante entonces sí, está haciendo algo importante -. – Ya deja de decir tonterías – respondía Michigun. – Es la verdad, en cualquier momento pueden volver los blackfury y nos matarían, estamos completamente indefensos – decía Terrance criticando los procedimientos de Roberto. – Eso es verdad… - decía Mike interrumpiendo. - ¿Qué? – preguntaba Terrance volteando a mirarlo. – Cuando salí del altar de los héroes, tuve una visión… - decía Mike recordando lo sucedido instantes atrás. - ¿Visión? – preguntaba Berlian prestándole completa atención igual que el resto. – Así es – decía Mike – observaba en lo que al parecer era la base de ellos cómo Mansaka hablaba con sus lacayos, decía que debían volver – explicaba Mike. – Claro que volverán, si aún no han encontrado lo que estaban buscando desde un inicio – decía Terrance reafirmando su primera tesis. - ¿Mansaka? – preguntaba Berlian confusa. Antes de que Mike dijera algo este miraría a Michigun y Terrance a la espera de su confirmación. – Hay algo que deben saber, era secreto, pero supongo que como ahora todo está perdido no importa – decía Terrance casi riéndose. - ¿Es en serio? – preguntaba Berlian. – Sí lo siento, soy un poco idiota – respondía Terrance mirando el suelo mientras aguantaba la risa. – Yo lo diré – decía Michigun interviniendo – Mansaka Pekla se ha convertido en un dragón, en un dragón blackfury, en el dragón del fin – explicaba de alguna forma – lo más obvio es que con su poder e inteligencia sea ahora el líder del clan y, asimismo, busque más poder y la definitiva destrucción del mundo con el titan-. – Creo que esa última parte ya la sabían – decía Terrance tapándose la boca evitando soltar una carcajada. – Cálmate demonios – decía Suomi golpeándolo. – ¿Es decir que me tenían secretos? – preguntaba Berlian – yo pensé que lo sabía todo, pensé que Roberto confiaba en mí – añadía finalmente. – Roberto no confía en nadie, eso solo lo sabemos nosotros tres con él (refiriéndose a Mike, Terrance y él [michigun]) es por eso que no sabemos en dónde está, él sabe cosas que nadie más sabe, es muy desconfiado – respondía Michigun. Tras esto el lugar quedaría en un breve silencio mientras los cubos pensaban qué decir. – Esto cambia muchas cosas – decía Berlian pensando en todo. – Así es, es vital estar más concentrado que nunca, es por eso que lo de Roberto me parece una completa falta de respeto – decía Terrance que ya estaba más serio. - ¿Y si usamos el artefacto para saber dónde está? – preguntaba Suomi observando la bolsa de Michigun. – Es verdad, ustedes tienen el artefacto – decía Berlian apreciando la labor de los chicos en conseguirlo - ¿cómo lo encontraron? -. – A veces las singularidades del mundo elemental no son lo que aparentan – respondía Terrance. - ¿Qué? – preguntaba Berlian confusa. – Cuando sea un buen momento quizá lo diremos – añadía Mike aún cabizbajo. – Es verdad, ¿Quién soy yo para querer saber eso? – decía Berlian preguntándose y alejándose del lugar algo molesta. – En este instante somos muy pocos, si el clan vuelve estamos perdidos – decía Terrance una vez más preocupándose de la posición del grupo. – Lo mejor es quedarnos a hacer guardia por acá mientras sabemos algo de Roberto – decía Suomi parándose de su asiento. – Yo soy la que está a cargo de esto, Roberto me pidió vigilar y hacer reporte de lo sucedido hace unos días, no podemos hacer nada más – decía Berlian volviendo. - ¿Hablaste con Roberto después de lo sucedido acá? – preguntaba Michigun sospechando de Berlian. – No, eso es ridículo, ustedes saben que desde un comienzo Roberto y yo éramos los que estábamos en frente de esto… - decía Berlian callándose y pensando un momento - ¿realmente éramos los dos los que dirigíamos esto? – se preguntaba. – Bueno, Roberto es extraño a veces – decía Terrance de forma jocosa. - Sí, es curioso que Roberto te haya encargado esto antes de comenzar la batalla, pero no te decía toda la verdad sabiendo contra qué nos enfrentábamos – decía Michigun mirando su bolsa. - ¿Saben? Tomen ustedes las decisiones ahora, no confío en Roberto después de esto – dijo Berlian sentándose en dónde antes estaba. – Bueno, pero creo que no vaya a cambiar mucho por acá, nosotros seguiremos vigilando – decía Michigun. – Perfecto, así Roberto no se da cuenta que yo ya no estoy dirigiendo como él dijo – decía Berlian aliviándose de ya no cargar con el peso de tener el mando allí. – ¡Escúchenme bien! – gritaba Michigun a la espera que todo el pelotón que estaba descansando lo escuchara - ¡A partir de ahora vigilaremos en la zona de la ruptura del muro, cada 3 horas rotaremos entre grupos de 20 cubos, que vigilarán el cráter, el alrededor del muro y algunos pasillos de la fortaleza! – explicaba Michigun su orden. - ¿Quieres saber cuántos cubos tenemos acá? – preguntaba Berlian mostrándole el informe del pelotón. – Tenemos 80 guerreros, ustedes serán los encargados de la vigilancia, los 9 chamanes estarán todo el tiempo en la avanzada, los 20 magos arcanos también estarán en vigilancia 2 por turno justo en la entrada, el resto se encontrará en la avanzada con nosotros, así nos organizaremos – decía Michigun. - ¿Seguro de lo que haces? – le preguntaba Terrance de atrás. – Eso espero – respondía Michigun. - ¿No crees que sería mejor encontrar el titan? – preguntaba Mike sentado en su banca. – No, porque si nosotros la encontramos, es más fácil que el clan también lo haga, entonces es preferible dejarla en el incógnito – respondía Michigun a la par que el escuadrón completo comenzaba a formar. - ¿Y nosotros qué haremos? – preguntaba Suomi. – Descansemos un momento, y esperemos si Roberto da señales de vida, hasta entonces nos quedaremos acá – respondía Michigun. Fue así como los chicos se fueron a dormir dejando de lado todos los problemas y las adversidades que tenían que afrontar en las próximas horas.

En medio de la sesión, y tras no poder conciliar el sueño, Mike se levantaría de su cama (o más bien, bolsa para dormir) para observar lo que sucedía justo afuera de la avanzada, tratando de minimizar por completo el ruido que esto conllevaba, sin embargo, Berlian, quien tampoco lograba conseguir dormir iría tras de él al escucharlo y verlo salir. - ¿A dónde vas? – preguntaba Berlian atravesando la entrada de la carpa. – No logro dormir – respondía Mike observando la fortaleza. - ¿Y por qué crees que sea? – preguntaba Berlian caminando y estacionándose justo a su izquierda para contemplar el templo igual como lo hacía él. – Todo esto…. Me desconcierta un poco – respondió Mike que observaba un destello en la punta de la fortaleza. – Sí, no es fácil estar tranquilo sabiendo que allí atrás el mundo está peligrando – respondía Berlian mirando a Mike. - ¿Por qué a nosotros? – preguntaba Mike al aire. - ¿A qué te refieres? – respondía Berlian preguntándole mientras volvía a observar el paisaje. - ¿Por qué Phil y yo? ¿por qué nosotros somos los elegidos? – preguntaba nuevamente Mike. - ¿Elegidos? – preguntaba Berlian confundida. - ¿Por qué nosotros nos tuvimos que involucrar en esta guerra? – preguntaba Mike buscando respuestas. – Cosas del destino…. No lo sé – respondía Berlian tratando de responder las incógnitas de Mike. – El destino es cruel – decía Mike bajando la mirada. – Yo siempre creí algo… - decía Berlian que aún contemplaba la majestuosa estructura ubicada en frente de ellos – El destino no está escrito, como creen algunos y como lo dictamina las grandes historias de leyendas. Para mí, el destino lo escribe cada quién con sus acciones, sólo las mismas personas son las que forjan su propio destino – decía bajando la mirada mirando a Mike frente a frente. - ¿Qué quieres decir? – preguntaba Mike mirándola de frente. – Todo esto que ha sucedido, no es porque un gran sabio algún día predijo que sucedería, es porque Phil y tú han tomado las mejores decisiones para llegar hasta acá, ustedes mismos se involucraron sin saberlo y ahora es tiempo de finalizar ese gran destino que estás forjando – decía Berlian proseguido de un beso en el cachete y la ida de nuevo a la carpa. Mike se quedaría pensando por unos minutos lo que ella le había dicho, comprendiendo finalmente que en realidad debía salvar el mundo, ese era el destino que se había propuesto a realizar desde un principio; con la mente un poco más tranquila y con bastante más sueño que antes, Mike volvería a su bolsa para dormir para descansar.

A la media noche, Mike volvería a despertar tras un fuerte ruido que había escuchado justo afuera de la carpa, su sorpresa fue aún mayor al ver que nadie más se había inmutado, al parecer él era el único que había escuchado el estruendo. Parándose y dirigiéndose a la entrada de la carpa observó unas sombras detrás – Nos van a escuchar – murmuraba alguien detrás – No es cierto – le respondía otra voz extraña. Mike, con mucha cautela y tratando de realizar el menor ruido posible se acercó un poco más para escuchar mejor lo que hablaban los dos sujetos detrás de la carpa. – Esta es una mala idea – decía uno de los cubos que estaba allí. – Los estúpidos elementales jamás nos descubrirán – respondía el otro cubo. En ese momento Mike lograba reconocer una de estas voces, pero no recordaba en dónde la había escuchado, estaba muy confundido. – Si algún elemental nos logra atrapar estamos perdidos – decía uno de los cubos. – Ya deja la negatividad, todo saldrá bien – respondía el otro cubo cuya voz sonaba muy familiar para Mike. En este instante, Mike se agachó para tratar de observar algo por debajo de la gruesa tela de la entrada de la avanzada. - ¿Listo? – decía uno de los cubos. – Vamos – decía el otro. Fue allí cuando Mike observó apenas como los cubos se deslizaban hacia el muro de obsidium sin poder ver algo más, razón tal por la que salió para observar realmente que sucedía, en ese momento observó dos cubos que trataban de escalar el muro de obsidium, en ese momento de confusión Mike no se fijó en nada más y en un momento llegó a pensar que eran guerreros haciendo guardia, hasta que se percató que el muro estaba intacto y que, de hecho, la zona era completamente distinta a como estaba justo horas antes. Mike quedó perplejo, no sabía que ocurría a su alrededor, y justo cuando parecía que estaba a punto de perder la cordura y pensar que había viajado al pasado, observó como la enorme carpa de donde había salido justo hace unos segundos, había desaparecido, en ese instante volteó nuevamente hacia los cubos que trataban de escalar el muro y se acercó a ellos con completo desentendimiento de lo que sucedía. – Hola… - les decía con cierta timidez. Ninguno de los dos cubos se inmutaron y simplemente seguían tratando de escalar - ¿Qué está sucediendo acá? – preguntaba aterrorizado sin respuesta alguna de los dos cubos, parecía que ambos estaban ignorándolo. - ¿Qué demonios sucede? – se preguntaba al ver que todo estaba distinto y que para los dos cubos el no estuviese allí. - ¡Alto! – exclamaba un elemental enorme con pequeños cristales en su capa exterior, Mike voltearía a mirar rápidamente al elemental que se encontraba flotando justo detrás suyo, asimismo, los dos cubos que estaban escalando caerían – Los dos están en graves problemas – decía el elemental acercándose a los cubos malheridos. - ¿Qué sucede? – preguntaba Mike completamente confuso, pero igualmente que con los cubos, el elemental lo ignoró completamente. El elemental se empezaba a marchar con los cubos en sus extremidades superiores cuando Mike empezaba a gritar - ¡Qué está sucediendo! – una y otra vez hasta que por fin el elemental se percató de su presencia. – Oh, eres tú, estás en el tiempo incorrecto amigo, es hora que despiertes – decía el elemental y justo en ese momento Mike despertaría de su sueño en la misma bolsa de dormir de un principio. Después de esto Mike saldría nuevamente para comprobar que todo estaba bien y que en realidad todo había sido un sueño, un extraño sueño después de todo. Sin mucho más que pensar decidió volver a la bolsa y tratar de quedarse allí sin soñar nada extraño que lo puediese perturbar mucho más de lo que en ese instante estaba.

Escenario 3: Volver al Remitente

Casi que sin darse cuenta, en realidad, sin darse cuenta, Mike se durmió nuevamente pero esta vez sin nada que le perturbara la mente, esta vez, aunque parezca extraño, no soñó nada y simplemente durmió con su cabeza limpía a pesar de todos los problemas que en este instante todos tenían. Sin mucho más que hacer demás de quedarse allí sorprendido de que al mirar a sus lados los cubos que dormían justo alrededor suyo ya se habían levantado, decidió pararse pensando si todo lo que había sucedido en la noche había sido real o no, realmente no era la mayor de sus preocupaciones de ese instante, pensaba que su tiempo de tomar guardia había pasado ya y que le estaba incumpliendo al grupo por encima de todo. Rápidamente salió de la carpa y observó a Suomi y Michigun dialogando justo en frente de la entrada a la fortaleza, Mike en ese instante se calmaría bastante al observar que todos estaban allí y que no le había fallado al grupo, al menos no por completo. - ¿Qué ha pasado? – preguntó al grupo al acercarse. – No mucho, no ha pasado nada en realidad – respondía Michigun con tono de aburrimiento. - ¿Por qué no me despertaron? Seguramente todos ustedes ya se habían despertado hace mucho antes – preguntaba Mike aún con el pensamiento de haber fallado al grupo. – Pensamos que habías tenido un día algo agitado, entonces te dejamos descansar un poco más – respondió Michigun. – Oh bueno, gracias – decía Mike pensando que algo de verdad tenía Michigun en su respuesta a pesar de que sabía que no podía perder tiempo durmiendo. - ¡He recibido un mensaje de Roberto! – exclamaba Terrance corriendo con un dispositivo en su mano muy parecido a un teléfono, un teléfono del mundo elemental. - ¿Qué dice? – preguntaba Michigun entusiasmado. – Viene para acá – respondió Terrance observando las pequeñas letras en un idioma extraño que se reflejaban en el dispositivo. - ¿Solo eso? – preguntó Suomi igual de emocionada que Michigun. – Sí, solo eso – respondió Terrance, quien parecía ya no estar tan emocionado como el resto. Mike volteó a la carpa y recordó lo que se había soñado la noche anterior, pero esta vez empezó a alucinar y justo allí todos los eventos que habían ocurrido en su pesadilla se retrataron nuevamente. Cuando volvió a recobrar la razón observó que a su alrededor ya no había nadie, todos se habían marchado sin dejar rastro. Mike, sin entender nada de lo que había pasado, caminó hacía la carpa y entrando a la espera de encontrar a alguien observó que todas las bolsas de dormir, los taburetes, las mesas, todo absolutamente todo, había desaparecido, excepto el artefacto del ser que se encontraba justo en medio emanando destellos verdes. Un tanto confuso Mike se acercó y observó como a medida que se acercaba los destellos se hacían más fuertes, hasta que llegó allí y sin pensarlo toco el artefacto tratando de levantarlo con sus manos, sin embargo, y para su sorpresa, el artefacto de esfumó justo un instante antes de palmarlo, ocasionando oscuridad absoluta en el lugar. Mike estaba completamente petrificado, tenía mucho miedo por no saber qué estaba sucediendo, no sabía si era parte de un sueño del cual aún no había despertado, pero entre estas preocupaciones que nublaban su mente, apareció lentamente una luz justo en frente de él de entre la oscuridad. - ¿Qué sucede? – preguntaba al ver cómo se iba dibujando un contorno que contrastaba la luz que se iba haciendo cada vez más grande. - ¿Quién eres? – preguntaba al ver como la silueta tenía forma de un cubo. – No hay mucho tiempo Mike – decía el cubo que se iba acercando a Mike, de forma casi que inmediata Mike reconoció esa voz y de forma perpleja preguntaba - ¿Phil? ¿eres tú? -. – Aún no te olvidas de mí – respondía el cubo que cada vez estaba más cerca y al cual se empezaba a notar su color amarillo. - ¿Qué haces aquí? ¿no estás muerto? – preguntaba Mike que estaba más confundido que nunca. – Así es, estoy muerto Mike – respondía Phil que en ese instante llegaba justo en frente de Mike para hablar cara a cara con él. - ¿Y qué haces aquí? – preguntaba Mike. – Vengo a advertirte de algo Mike – decía Phil – es muy importante -. – Pero antes de que me lo digas. ¿esto es real? – preguntaba Mike confundidísimo. – Esto no está sucediendo en el mundo real, pero sí en tu cabeza y en el mundo de la imaginación – respondía Phil observando su alrededor – pero lo que te voy a decir es tan real como lo que está sucediendo aquí es una ilusión tuya – añadía dando a entender a Mike que todo eso era parte de las alucinaciones. – Bien, ¿y qué tienes que decirme? – preguntaba Mike un poco más tranquilo. – No sé si lo recuerdes, pero hace tiempo Roberto hablaba de un artefacto que le daba vida al mundo – decía Phil recordando lo sucedido cuando habían llegado al primer campamento. – La verdad, es que entre tantas mentiras que se han dicho acá, no estoy seguro si él dijo eso – respondió Mike que no recordaba que Roberto hubiera dicho esas palabras. – La verdad es que ya no importa, esa cosa se encuentra justo en el templo, pero no es lo mismo que el titan, intentaré explicarlo brevemente – decía Phil explicando – el titán ya fue robado por el dragón del fin, el clan ya tiene una gran ventaja en esto, el dragón así es casi invencible y en cualquier momento puede venir a destruir el templo y así el corazón del mundo, ellos están un paso más adelante que nosotros, no puedes permitir que ganen – decía Phil. - ¿Cómo sabes todo eso? – preguntaba Mike tratando de comprender lo que Phil le había explicado un instante atrás. – Estando del otro lado de la vida a veces te da tiempo para reflexionar y entender todo sobre el mundo, cómo funciona, cuáles son sus mayores secretos… - respondía Phil mientras caminaba alrededor de Mike explicando. - ¿Cómo sé que lo que me estás diciendo es verdad sabiendo que esto no lo es? – preguntaba Mike refiriéndose a la alucinación. – Es simple, a lo largo de todo este tiempo, has desarrollado una habilidad innata. Esta puede ser la primera de tus alucinaciones, lo que importa es qué aprendes de ellas – respondía Phil que se paraba justo en frente de Mike de nuevo. – ¿Hablas de que todo lo que se aparece en estas alucinaciones es verdad? – preguntaba Mike confundido. – Tienes una habilidad única, aprovéchala – respondía Phil afirmando la hipótesis de Mike – se me acabó el tiempo, y el tuyo también, es hora de irme – decía finalmente retrocediendo lentamente por el mismo haz de luz de donde apareció ignorando todos los llamados de Mike quien aún estaba confundido. Mike volvería de la alucinación observando a su lado cómo todos lo miraban - ¿Todo está bien Mike? – preguntaba Michigun que se encontraba muy cerca de él. – Sí sí, no se preocupen, esto es más normal de lo que parece – respondía Mike sabiendo que en el futuro podría tener más alucinaciones de ese tipo. - ¿Seguro? – insistía Michigun. – Sí, no se preocupen – respondía Mike mientras volvía a la carpa – voy a comer algo, ya regreso – dijo justo antes de atravesar la entrada. Adentro se encontró con Berlian que estaba sentada justo al lado de la mesa observando el papeleo que debía entregarle a Roberto sobre el informe de lo que había sucedido. – Hola Mike ¿ya estás bien? – decía Berlian que mientras leía sintió cómo Mike había entrado. – Sí supongo que sí – respondió Mike acercando un taburete a la mesa en donde estaba Berlian - ¿Qué estás haciendo? – le preguntaba. – Estoy asegurándome de que todos los informes estén bien, en poco tiempo llega Roberto y necesita saber todos los números de la batalla – respondía Berlian que no les quitaba el ojo a las hojas. – Bien – respondía Mike sentándose y sacando un emparedado de su mochila. - ¿Y qué haces tú? – preguntaba Berlian mientras continuaba observando los informes. – Solo tenía algo de hambre – respondió Mike mientras le daba el primer bocado a su emparedado - ¿Anoche si pudiste dormir bien? – preguntó Mike mientras se devoraba el emparedado. – Sí, por suerte – respondía Berlian que ya estaba acabando de leer los informes. – Bien por ti – decía Mike que parecía tomarle poca importancia nada más por tratar de entablar una conversación. – Creo que con la conversación de anoche encontré algo de relajación para lograr dormir – decía Berlian mientras dejaba a un lado los informes, pues ya había acabado. – Fue algo breve, pero muy productiva – decía Mike que parecía solo importarle comer su emparedado. - ¿Te encuentras bien? – preguntaba Berlian al notar a Mike algo perdido. – Lo siento – respondía Mike dejando el emparedado sobre la mesa – es que estoy algo distraído por algo que sucedió – decía justo en el instante en el que sonaba un estruendo afuera de la carpa. Berlian de inmediato se paró para ir a ver qué había sucedido, mientras que Mike volvió con el emparedado y de un mordisco acabo con él. Justo lo que había pensado Berlian, había llegado Roberto en una nave con otros cubos. Mike no se emocionó tanto por este evento y salió de la carpa observando cómo descendían los cubos de la nave que había aterrizado justo a la izquierda de la entrada a unos 30 metros en medio de un pequeño valle de rocas. Sin darle demasiada importancia, Mike caminó hacía allí a la espera de Roberto, quien sería el último en salir de la nave. Acto seguido, fue recibido por Berlian quien le tenía los informes listos como él esperaba, sin embargo, los guardó para después porque primero fue caminando justo hacía Terrance y tras murmurar unas cortas palabras, se dirigió hacía Mike – Hola Mike ¿cómo has estado? – decía Roberto. – Bueno las cosas han estado agitadas – respondió Mike tratando de ocultarle la muerte de su amigo. – Sí es difícil, ven acompáñame, necesito hablar contigo – decía Roberto mientras caminaba hacía la carpa. - ¿Qué sucede? – preguntaba Mike preguntándose qué quería decirle Roberto sólo a él, muy extraño que con el primero que con el que quisiera hablar fuera él, al menos eso pensaba Mike. – Los residuos de lo que sucedió aquí son mayúsculos – decía Roberto caminando. – Supongo que sí – respondía Mike que no entendía en lo absoluto lo que Roberto quería decir con eso. – Creo que has aprendido bastante desde entonces – añadía Roberto en el mismo instante en el que atravesaban la entrada de la gran carpa. – Sí es así, ¿cómo lo sabe? – respondía Mike preguntándole, en ese instante se pararía justo en frente de la entrada ya por dentro de la carpa. – Tu sabes muy bien que yo, además de ser un guerrero extraordinario, como lo dicen muchos, soy un estratega también. Todas estas cosas no suceden al azar – decía Roberto volteando a mirarlo ya que él había continuado. - ¿A qué se refiere? – preguntaba Mike confundido. – No te tuve varias semanas examinando recuerdos solo para analizar finalmente unos cuantos de relevancia – decía Roberto, sentándose en el taburete más cercano. – Supongo que no – respondía Mike acercándose lentamente hacia él con cara de confusión. – Hay una verdadera razón por la que te encomendé esta misión tan importante – decía Roberto descargando sobre la mesa que estaba a su izquierda una mochila. - ¿Qué misión? – preguntaba Mike. – La de analizar esos recuerdos Mike – volvía Roberto a responder tras desempacar unos libros y dejar los informes sobre la mesa – Tu mente es valiosa, y ahora que tienes la capacidad de tener este tipo de eventos…. ¿cómo le llaman hoy en día? – añadía Roberto mirando a Mike. - ¿Es por analizar recuerdos que tengo visiones y alucinaciones? – preguntaba Mike que ya empezaba a entender. – Así es, y te elegí a ti, porque de haber sido otro ya hubiera terminado bajo el suelo por la demencia que esto provoca. Tu mente es única Mike, por eso estás aquí – explicaba Roberto finalizando con una pequeña sonrisa y la vuelta a la mesa para analizar el informe. Mike se quedaría allí pensando en lo que Roberto le acaba de decir, pero aún no lograba entender varias cosas y volvería – Roberto tengo una inquietud – preguntaba. - ¿Qué sucede? – preguntaba Roberto respondiendo así la pregunta de Mike. – En las alucinaciones uno puede reencontrarse con los muertos ¿verdad? – preguntaba Mike. – Después de todo es una alucinación – respondía Roberto afirmando lo que había dicho Mike. - ¿Y si ese muerto te dice algo que es verdad pero que tu aún no sabes? – preguntaba nuevamente Mike captando así la atención de Roberto. - ¿Qué visiones has tenido? – preguntaba Roberto que volvería a tener interés por Mike. – Phil el otro día murió en lo más alto del templo, y hoy, hace apenas unos minutos, tuve una alucinación en donde él me advertía de varias cosas – respondía Mike tratando de recordar lo sucedido. - ¿Qué te advirtió? – preguntó Roberto. – Me dijo que el dragón del fin ya se había llevado el titán, y que lo utilizaría para destruir el corazón del mundo. Y es de allí que me surgió otra pregunta ya que él también lo insinuó. ¿Por qué nos dijo en un principio que el titan era una especie de bestia que destruiría el mundo? – decía Mike explicando lo que había dialogado en aquella alucinación con Phil. – Bueno… - decía Roberto entre cortado muy nervioso, Mike nunca antes lo había visto de tal forma, él también llego a sentirse nervioso cuando Roberto se acercó a él – A veces la gente se informa mal, en realidad nunca se supo qué o quién era el titán, y ahora lo que en realidad importa es proteger el corazón del mundo… - decía. - ¿Usted cree que eso es verdad? – preguntaba Mike que aún seguía algo incrédulo por la conversación con Phil, después de todo había sucedido en su mente. – Claro que sí, esa información es muy valiosa ahora que lo dices. Ahora que lo dices ¿en dónde fue que murió tu amigo? – decía Roberto volteando nuevamente hacia la mesa, pero sin caminar hacia ella. – En lo más alto del templo, en el altar de los héroes – respondió Mike con total firmeza. – Sí sí, Phil tiene completa libertad de hacer lo que quiera – murmuraba Roberto. - ¿Qué? – preguntaba Mike que lo había escuchado. – De casualidad… ¿sabes si allí arriba algún elemental murió? – preguntó Roberto dirigiéndose ahora sí a la mesa. – No lo sé, creo que sí, seguro en el informe aparece. – decía Mike que también caminaba hacia la mesa. Roberto aseguró lo que había dicho Mike, y no podía esperar algo mejor que lo que decía en el informe, Phil había matado a 1 comandante cuando llegó al altar, por lo cual tenían casi que completamente asegurado información verídica y mucho más cercana a el dragón del fin, pues en ese momento Roberto decidió obtener recuerdos del esbirro del dragón para poder estudiarlos, el problema es que para obtener estos recuerdos tardarían días completos en sintetizarlos para su uso, además de no tener las herramientas adecuadas para esto, específicamente con el marco de teletransporte, y no solo eso, ya que a la hora de sintetizar varios recuerdos tendrían que ver entre cientos cual les podría servir, Roberto sabía que iba a ser un trabajo arduo y muy largo, pero si lograban hacerlo de forma correcta podría ser oro. – Voy a conseguir varias cosas, mientras tanto te recomiendo que descanses, en este instante más que nunca, eres la pieza más importante para nosotros – decía Roberto a Mike mientras salía de la carpa en busca de Berlian y de los cubos que habían inspeccionado el templo para encontrar el comandante y comenzar a hacer todo el trabajo. No obstante, Mike saldría también, pues no aceptaba la idea de descansar estando en riesgo de ser atacados por el clan. – Espera Roberto – decía Mike alcanzándolo. - ¿Qué sucede? – preguntaba Roberto volteando a mirarlo. – No puedo descansar, tengo que hacer algo – decía Mike. – Mmm, creo que te pondré a hacer algo entonces – respondía Roberto volteando nuevamente. Mike se iba a quedar allí parado sin más que decir y a la espera de lo que Roberto le tendría encomendado más tarde, fue entonces cuando Terrance se acercó a él - ¿Qué te dijo? – le preguntó. – No mucho, tenemos cierta información, pero es mejor esperar a que él la haga oficial – respondía Mike y justo un instante después se dio de cuenta del error que había cometido, sin embargo, a la larga no le daba mucha importancia, porque esa información que había compartido con Roberto en poco tiempo todos lo iban a saber. – Okey – respondía Terrance caminando hacía otra dirección. Pasaron las horas mientras un equipo de cubos analizaron el cuerpo del comandante. Mientras tanto Mike se empezaba a cansar de no hacer nada, esperaba que algo sucediese en ese lugar, pues Roberto había desaparecido y no le había dicho nada, y aunque a veces aparecía una voz en su cabeza que le susurraba que debía irse a buscar algo de aventura, él sabía muy bien que yendo solo y desconociendo el lugar podría sucederle cosas completamente desafortunadas, desde perderse o hasta encontrarse con un ataque sorpresa de él clan. Sin embargo, estas ansias por hacer algo en ese lugar se apagaron cuando cayó la noche y debía descansar. Como había dicho antes, estaba realmente cansado sin saber por qué, porque no hacía realmente nada. Completamente desanimado se fue a dormir adentro de la carpa con el resto del grupo que también descansaba en ese tiempo con la esperanza de que al despertar encontrara algo de acción. Mike despertó en medio de la noche tras percibir un rayo de luz dentro del lúcido sueño que tenía, en seguida observó destellos de luz que provenían de afuera de la carpa, como si alguien estuviese intentando encender una hoguera con una yesca. Así que el cubo rojo se paró y se dirigió hacía este sitio, rodeando la carpa pudo observar que se encontraba allí Roberto con otros cubos tratando de encender el marco para observar recuerdos, muy parecido al que tenía en Geometrical City, pero este parecía algo más rústico. – Llegaste justo a tiempo – decía Roberto observando a Mike. - ¿Qué es esto? – preguntaba Mike, aunque sabía muy bien lo que era. – Es un marco para observar los recuerdos – respondió Roberto en el instante en el que uno de los cubos presentes venía del otro lado de una gran roca con un chip. - ¿Ya tienen el recuerdo? – preguntaba Mike que pensaba que por fin tendría algo que hacer. – Tenemos varios, pero no sabemos con certeza qué son, entonces espero que tengas suficientes ganas para averiguarlo – respondía Roberto, quien recibía el chip y lo introducía en un compartimiento a un extremo del marco. Mike se acercaba lentamente mientras observaba cómo empezaba a producirse un vórtice de teletransportación en frente de él – Cuando quieras – decía Roberto al lado del portal. Mike entraría por la manta violeta que producía el portal entrando al recuerdo. El cubo aparecería en una especie de calabozo muy oscuro, no podía divisar mucho más que el pequeño cuarto de rocas gigantes que lo tenían atrapado, en seguida una estela de luz se empezaba asomar sobre el pasillo de afuera, el reflejo de la luz con las barras de metal del calabozo enseñó a un cubo que se encontraba en una esquina de la habitación, el cual no había sido visto simple vista, era un cubo de color aguamarina, el cual parecía muy desnutrido, apenas se le podía observar la forma de cubo que era, Mike se perdió en la mirada fría y muerta de este cubo que apenas reaccionaba a la luz que cada vez se acercaba más a la habitación. Cuando finalmente apareció un elemental de piedra con una antorcha y se paró en frente de las barras mirando con desprecio al cubo – Parece que no le queda mucho tiempo – decía y en seguida continuaba caminando por el pasillo, justo detrás apareció otro elemental un poco más pequeño, este último parecía ser un elemental de lava que se había enfriado lo suficiente como para ser algo de magma y roca, de un aspecto mucho más intimidante. En seguida azotaría las barras con una fuerza tal que asustaría a Mike que, aun sabiendo que no estaba allí realmente, se acurrucaría contra el muro; el elemental volteaba a mirar hacía el otro elemental con la antorcha y con una seña el otro elemental volvería. – Yo creo que ya está hecho – decía mostrando toda su maldad. - ¿Lo sacamos? – preguntaba el otro elemental que lo miraba. – Esperen un día más, y entonces lo sacamos para alimentar a otros prisioneros – decía el elemental de magma con completo desprecio. – Como usted diga – respondía el otro elemental que continuaba con el camino, a continuación, el otro elemental también seguiría con su camino dejando atrás la habitación. Mike estaba completamente impactado al ver toda la maldad de los elementales, que desde ese instante sabría muy bien que eran del clan y que, en efecto, el elemental de magma era el comandante. Voltearía a mirar por última vez al cubo antes de que todo a su alrededor se desvanecería y volvería a aparecer detrás de la carpa. Saldría despedido directo al suelo, pues hacía varios días no estaba acostumbrado a hacer eso y no recordaba la fuerza con la que era despedido del vórtice. Sin decir nada se volvería a poner de pie mientras observaba como todos los cubos lo observaban. - ¿Sí era importante? – preguntó Roberto. – No, pero si fue algo impactante – respondió Mike sentándose en el suelo. – Muy bien, entonces desháganse de ese recuerdo y traigan otro – ordenó Roberto retirando el chip del marco. – Esperen uno momento, creo que estoy algo agotado – decía Mike. - ¿No decías que querías hacer algo? – preguntaba Roberto recordando las ansias por tener acción de Mike. – Lo siento, no recordaba que fuera tan agotador – respondió Mike aún sentado en el suelo. – Tráiganle algo de beber – ordenaba Roberto mientras unos cubos corrían hacía la carpa en busca de café caliente para el cubo. - ¿Qué viste en ese recuerdo? – preguntaba Roberto acercándose a él mientras los otros cubos cumplían sus órdenes. Mike le explicó con gran detalle lo observado en el recuerdo finalizando justo antes de que llegase el cubo con el café caliente. – Creo que sin dudas era él – decía Roberto refiriéndose al comandante – Lo que me desconcierta un poco es, y ahora que lo analizo, cómo hizo Phil para destruir a tantos enemigos, toda una fiera – decía. – Estaba sufriendo muchas horas antes del suceso – respondía Mike que probaba el café. - De seguro fue una maldición, no sabemos qué más había en una habitación que llevaba muchos años sin habitantes – decía Roberto, quien estaba en lo correcto. – Creo que ya me siento mejor – decía Mike dejando a un lado el café. – Está bien, vamos a probar con otro recuerdo – decía Roberto mientras introducía un chip que un instante atrás había recibido de otro cubo. Mike se paró y se dirigió al nuevo vórtice que aparecía en el marco. Mike se encontró en un gran pabellón rústico, con grandes banderas rojas con un símbolo de un cubo tenebroso en medio, había muchas criaturas allí de las cuales Mike solo podía distinguir cubos y elementales de roca, el resto eran elementales, pero de otras formas las cuales Mike nunca antes había visto. Mike se movería hacia un asiento de madera que parecía estar en una zona exclusiva del pabellón, como si este fuera el sitio de los altos mandos, y claramente se dio de cuenta de esto al ver que unas tres sillas más a la derecha estaba justo en medio de todas ellas un trono; el resto del pabellón estaba rodeado por tablones de madera en donde el resto de los presentes tomarían lugar. Mike solo se hizo a un lado observando cómo en un cerrar y abrir de ojos todos los elementales y cubos se habían sentado ya, de repente, del fondo de la grande habitación, se abrió un gran portón y entraron tres cubos caminando determinadamente hacía sus asientos, cada uno de ellos acompañado por elementales. Mike entendió que eran los líderes del clan y que probablemente estaban en una especie de tertulia o reunión con el resto del clan. Los nueve líderes se sentaron cada uno en el asiento que se encontraba justo en frente de ellos al entrar. Mike observó allí al elemental comandante, era el que estaba sentado justo al lado suyo. A continuación, y tras presenciar un silencio abrumador, el cubo que se encontraba justo en el centro de la fila de sillas, más precisamente en el trono, se pondría de pie para hablar. – Hermanos, ya es hora – decía en voz alta – en las próximas horas partiremos hacia el núcleo elemental en busca del titan -. A continuación un gran festejo se escuchó en el recinto, todos los presentes menos los que se encontraban al lado suyo estallaron en felicidad. - ¡Silencio! – exclamaba el cubo provocando nuevamente el silencio – Tenemos que ser lo más sutiles posible, la alianza está preparando un nuevo ejército – decía el cubo provocando un cambio de ambiente. – Señor ¿cómo es eso posible? – preguntaba un elemental de entre el público. - ¡Nadie dijo que podían hablar! – exclamaba muy fuerte el cubo – pero, sin embargo, esa es una pregunta que muchos de ustedes tendrán – decía – un pequeño grupo encontró el artefacto del ser -. - ¿Cómo? ¡si nosotros lo buscamos durante años! – interrumpía otra vez un elemental de entre el público. - ¡Cállense! – gritaba el comandante elemental. – No era necesario – decía el cubo dirigiéndose al elemental. – Disculpe mi lord – respondía el comandante bajando la mirada. – Bueno, parece que esos insectos encontraron el artefacto, y lo han utilizado para destruir nuestra última bestia de destrucción masiva «refiriéndose a Windows en el capítulo 1 escenario 10» y también lograron reconstruir una ciudad en el extremo del plano elemental tierra. En este instante está haciendo una campaña para llegar antes que nosotros a la fortaleza, por eso tenemos que ir lo más antes posible – explicaba. - ¿Y por qué no arrasamos primero esa ciudad? – preguntaba un elemental de entre el público. – Sería un ataque suicida, hay muchos cubos allí, y si llegamos primero a la fortaleza tenemos suficiente fuerza como para penetrarla, fuerza que perderíamos si hubiéramos hecho eso – respondía el cubo. Mike escuchaba con mucha atención y observó que el cubo se le hacía algo familiar, ya lo había visto antes, pero no lograba conectar bien todos los datos. - ¿Será ese el líder del clan? – se preguntaba pensando al mismo tiempo – si es él, ¿entonces qué es para el clan el dragón del fin? – Esto era lo que no lograba conectar, se supone que el dragón era el verdadero líder del clan, pero en dónde estaba, Mike no lo sabría hasta más adelante. – Bueno como sea – decía el cubo – tenemos el prototipo de pingüino llamado LiNuxi, vamos a utilizarlo para llegar allí – decía. La reunión continuó por varios minutos más, la verdad no hubo mucho más que pudiese ser útil para Mike, quien ya empezaba a pensar más las preguntas que tenía sobre el dragón del fin. Finalmente, la reunión finalizó y los líderes se fueron del lugar acabando así con el recuerdo y volviendo al presente. Esta vez Mike caería de pie ante la mirada de todos los presentes. – Y bien – decía uno de los cubos ayudantes. – Es muy interesante – decía Mike tumbándose nuevamente al suelo. - ¿Qué viste? – le preguntaba Roberto sentándose al lado de él. – Estaba en una gran reunión en donde los máximos líderes del clan discutían sus planes. O más que discutir, le explicaban al resto del clan lo que tenían pensado realizar. Supongo que fue muy reciente porque pensaban en venir aquí, ya sabían que nosotros habíamos encontrado el artefacto y sobre la ciudad – decía Mike. - ¿Y viste algo raro? – preguntaba Roberto. – En realidad todo parecía muy en orden. Si no fuera porque en ningún lado vi al dragón del fin. En lugar de verlo a él, vi a un cubo que se sentó en un trono que estaba allí, y era el que hablaba, como si fuera el verdadero líder – decía Mike que aún intentaba unir todos los datos. – ¿Un cubo? ¿cómo era? – preguntaba Roberto mientras también pensaba. – No lo sé, tenía una gran herida sobre su ojo derecho, además de tener la boca parcialmente cocida como el resto de cubos que estaban allí – respondía Mike recordando la apariencia del cubo – tenía una capa roja que le llegaba hasta el suelo y, como ya te había dicho, estaba sentado en el trono y hablaba todo el tiempo -. - ¿No te percataste de qué color era? – preguntó Roberto quién parecía ya tener algo en mente. – Era como rojo, rojo oscuro, creo que le vi algo de negro por el lado en el que tenía la herida del ojo - respondió Mike a quien en ese instante se le “prendió el foco” y exclamó - ¡Mansaka Pekla! -. – Parece que es así – respondió Roberto volteando al marco del portal. – Pero, ¿acaso no era un dragón? – preguntaba sorprendido. – El mundo está lleno de incógnitas Mike – respondió Roberto sacando el chip del marco y dándoselo a otro cubo. - ¿Cree que tenga la capacidad de convertirse en dragón? – preguntaba Mike aterrorizado. – En el mundo las posibilidades son infinitas – respondió Roberto con algo de angustia – Traigan otro – ordenaba al cubo para que trajera otro chip. – Otro recuerdo eh – decía Mike. - ¿Qué insinúas? – preguntaba Roberto sin voltearlo a mirar en tono sospechoso. – Nada nada – respondía Mike pensando en lo raro que había sonado el comentario de Roberto, ¿qué más podía insinuar?, hace unos minutos atrás estaba cansado por los viajes (inclusive para ese instante estaba exhausto) y ahora no le deja tiempo para descanso. Sin embargo, el cubo no renegó ni hizo mala cara, simplemente entró por el nuevo portal teniendo en mente lo importante de la información que podía aparecer. Mike apareció en una especie de campo de entrenamiento en donde pudo observar que el comandante daba órdenes a otros inferiores para realizar trabajos, en este recuerdo no pasó nada interesante como en los próximos, en donde tampoco encontraría información que realmente importase, más que más muestras de maldad del clan. Mike volvió a atravesar el portal por séptima vez en una hora. Una hora para el tiempo real, porque como ya se había explicado antes, el tiempo que transcurre en el recuerdo no es el mismo que el real, para Mike había pasado todo un día explorando recuerdos que no tenían información alguna y se sentía devastado, pero a pesar de esto, seguía intentándolo sin bajar la actitud que, a final de cuentas, se ve reflejada por el estrés de no encontrar nada. Sin embargo, esta vez, como observaremos, Mike sí encontraría información importante; Mike apareció nuevamente en el pabellón, esta vez se encontraba sin público, pero a pesar de eso, las banderas ondeaban de igual forma que lo hacían en el otro recuerdo, y las sillas estaban organizadas de igual forma. Los líderes volverían a aparecer del portón del lado opuesto y llegarían caminando, esta vez no a sus sitios habituales, sino que, justo a la habitación que se encontraba detrás, parecía secreta, púes la puerta estaba camuflada entre lo que parecía una columna de madera. Mike los siguió detrás y al entrar observó una mesa redonda y nueve sillas alrededor, esta vez sí parecía ser una reunión importante entre ellos. – Muy bien, creo que lo tenemos – decía un cubo. - ¿Dónde lo tiene señor? – preguntaba el comandante. – Aún no – respondía Mansaka – Hay que volver, en este instante todos los nuestros están librando una batalla que parece ya ganada, volveremos cuando nos llegue la señal de guerra – decía. Fue aquí cuando Mike entendió que eso estaba sucediendo justo en el instante de la batalla contra LiNuxi. – Pero señor, siendo franco, ¿qué es el titan? – preguntaba otro elemental. – El titan no es más que la esencia del mundo, toda la fuerza, del mundo en una sola partícula, el que sea acreedor de ella, tendrá el poder absoluto – decía Mansaka revelando la verdadera función del titan. – ¿Y eso de qué nos sirve? – preguntaba otro elemental. – Es nuestra única oportunidad de destruir el corazón del mundo, es ahora o nunca – respondía Mansaka. – Y eso mi lord, ¿Cuándo será? – preguntaba el comandante. - No le queda mucho tiempo al mundo – respondió Mansaka finalizando así con el recuerdo. Mike volvería a salir del portal por séptima vez, por lo que las esperanzas de Roberto de los demás ya no era tan grande. - ¿Sí sirve? – preguntaba Roberto retirando el chip del marco casi que desmotivado. - Por fin tenemos algo – respondió Mike, a continuación todos en el lugar se dirigieron a él. – ¿Qué viste? – preguntaba Roberto emocionado. – Bueno, creo que es de los últimos recuerdos útiles que podamos tener de él – explicaba Mike – Mansaka dice que con la posesión del titán podrán destruir el corazón del mundo, decía que era la única oportunidad – decía Mike. – Eso es muy importante – decía Roberto volteando atrás como si ya no le importara nada más. – También describió al titán – interrumpía Mike la emoción de Roberto. - ¿Ah sí? – preguntaba Roberto sorprendido volteando a mirarlo nuevamente. – Dijo que era una partícula que le daba fuerza absoluta – decía Mike. – Y siendo un dragón… - murmuraba uno de los cubos presentes completamente desesperanzado. – Bueno, tenía que ser algo muy importante – respondía Roberto que trataba de no perder los estribos. – Pero es su única oportunidad, ahora debemos ser más fuertes que nunca para destruirlos – decía Mike con una sabiduría enorme, todos que estaban alrededor suyo parecían completamente desmotivados y tristes, pero él confiaba en la fuerza de todo el grupo. – Tienes razón Mike – dijo Roberto volteándose y retirando los residuos del portal. - ¿Ya no veré más recuerdos? – preguntaba Mike que estaba muy emocionado a pesar por todo el tiempo que había empeñado. – No Mike, por si no te habías dado, ya ha pasado más de una hora, creo que para ti ha sido muchísimo más, debes estar agotado, es bueno que descanses, hoy has servido de mucho – respondía Roberto poniendo el polvo en una pequeña caja. Mike se retiró del lugar y se dirigió adentro de la carpa, pues lo que había dicho Roberto era verdad, estaba hambriento y muy cansado, pensaba en comer algo de pan y a continuación echarse a dormir con el resto de sus amigos que aún no habían despertado.

Mike despertaría por un gran estruendo justo afuera de la carpa en donde descansaba, rápidamente se dirigiría afuera de ella y observaría a todos los cubos allí observando hacía el templo - ¿Qué sucede? – le preguntaba Mike a uno de los cubos que estaba allí. – Algo acaba de impactar allí arriba – respondía el cubo atónito observando la punta del templo, que ardía en llamas azules. - ¿Qué hacemos? – preguntaba uno de los cubos al aire. De repente aparecería Roberto junto a Terrance y diría – No se preocupen, no es nada, todos vuelvan a sus lugares -. - ¿Qué fue eso? – le preguntaba Mike corriendo hacía donde él se dirigía con Terrance. – Mira Mike no quería involucrarte en esto, pero realmente te necesito, púes tal parece que eres el único que sabe cómo es la base del clan blackfury – respondía Roberto parando su rápido caminar. - ¿Qué sucede? – preguntaba nuevamente Mike. – Irás con Terrance y un grupo especial de cubos para infiltrarte en esa base – respondía Roberto. - ¿Y cómo saben en dónde queda? – preguntaba Mike. – El cielo era siempre marrón en tus recuerdos ¿verdad? – preguntaba Roberto. – Así es – respondía Mike que en un comienzo no le había prestado mucha atención a eso. – Es obvio que está en el plano del caos – decía Roberto. – Irán allí por teletransportación, pero tendrán que buscar la base y deben tener mucho cuidado porque debe haber muchos guardias en este plano – decía Roberto advirtiendo a Mike. – Estaremos amparados por el siempre-bueno elixir de regeneración de partículas tridimensional – añadía Terrance buscando que Mike tuviese más confianza con la misión. - ¿Qué? – preguntaba Mike confundido. – Es una poción de invisibilidad – decía Roberto aclarando las dudas que Mike tuviese con la información de Terrance. – Eso si sirve – respondía Mike. Los tres caminaron hacía otro puesto que tenían, en donde los esperaban otros tres cubos más, quienes serían los acompañantes en la misión. – Muy bien, ellos son: Danolex, Adiale y Alkali, son caballeros elementales como Terrance, son muy adiestrados con la magia, la necesitarás – decía Roberto presentándole a Mike sus nuevos compañeros. – Genial, es un placer hacer esta misión contigo – decía el cubo blanco, que era Adiale. – Oh sí, igualmente – respondía Mike algo confundido, se preguntaba si acaso era famoso o algo, a nadie nunca antes le sería un placer trabajar con él, sin embargo, trató de ser lo más cortés posible evitando preguntar por qué. – Muy bien, ¿estamos listos? – preguntaba Terrance, que se preparaba para teletransportarse con los chicos. – Así es – respondían los tres otros cubos en coro. – Tu Mike – preguntaba Terrance. – Sí, estoy listo – respondía Mike acercándose.

El grupo apareció en medio de una gran grieta de una roca inmensa, parecía ser roca de volcán, estaba muy oscura y por pequeñas grietas aún más pequeñas se podía ver algo rojo intensó allí dentro. – Bueno, será mejor movernos rápido – decía Terrance que desde ese instante preveía lo que sería ese tedioso viaje por el plano elemental más incierto de todos. – Esperen – interrumpía Danolex – primero bebamos del elixir – añadía. Todos tomaron un pequeño sorbo, Mike se quedó un momento sentado como recomendación de Alkali, porque los síntomas inmediatos serían fuertes, y sí que lo fueron, Mike sentía como su cuerpo empezaba a comprimirse a sí mismo, pero solo era la sensación. Por más que sintiera que su cuerpo estaba a punto de estallar, al observarse a sí mismo, veía que no cambiaba en nada, en lo absoluto. Pasó dos minutos y esa extraña sensación desapareció del cuerpo de Mike, quien ahora parecía tener migraña, como si ahora fuera su cerebro el que se empezara a comprimir. – Tranquilo, ya casi pasa los efectos secundarios – decía Danolex sentando en otra roca en frente de él. – Esto es genial – decía Terrance delirando con estos efectos. – Esto es horrible – respondía Alkali en contraparte de lo dicho por Terrance. Pasó otro minuto y finalmente esa sensación se dejó de sentir en todo el cuerpo de Mike, ya estaba bien como si no hubiera pasado nada, solo tenía una fuerte sospecha con el elixir, ya que podía verse y ver a sus amigos. - ¿Esta cosa si sirve? – preguntaba Mike. – Si lo dices porque nos puedes ver, es porque así está hecho. En específico esta receta, sirve para que los únicos que nos puedan ver en este estado sean los que estamos en este estado – respondía Adiale, el cubo blanco. – O sea que, si hay algún blackfury bajo este estado, ¿también puede vernos? – preguntaba Mike cuestionando el plan inicial y las probabilidades de que fueran atrapados. – Tranquilo, es muy poco probable que alguien se prepare este costoso elixir solo para ver si hay alguien espiando – respondía Terrance – y si es así, pues estamos fritos -. – Bueno ya silencio, este elixir dura apenas cinco horas, entonces estemos muy atentos al tiempo, porque sin darnos cuenta el efecto se quitará y quedaremos infraganti – decía Adiale. – Yo estoy tomando el tiempo, cada cuatro horas y cincuenta y cinco minutos estará sonando mi alarma para que nos tomemos otro sorbo del elixir – decía Danolex, el cubo amarillo y azul. – Perfecto, la idea es encontrar la base en menos de diez horas, e infiltrarnos allí y encontrar lo que necesitamos en menos de otras cinco – decía Adiale explicando el plan. – Una duda – interrumpía Mike que aún no tenía idea de qué iban a hacer allí - ¿Qué estamos buscando? – preguntaba. – El núcleo caótico – respondía Adiale. - ¿Qué es eso? - preguntaba Mike que se preguntaba así mismo si había más núcleos elementales además de los ya conocidos. – El núcleo de este plano, con él podremos destruir su base – respondía Adiale. Y tenían razón, como ya era sabido, cada plano elemental tenía su propio núcleo y con él su funcionamiento vital es importante, solo que éste era el único plano elemental con núcleo en su propio territorio, ya que el del resto se encontraba en lo más profundo del templo elemental. - ¿Y cómo saben que está en su base? – preguntaba Mike aún ingenuo con el plan. - ¿Y tú qué harías con el núcleo que es capaz de destruirte? – preguntaba Terrance respondiendo así de forma retórica la pregunta de Mike. – Bueno sí ya entendí, pero sigo estando preocupado, es algo muy riesgoso – decía Mike en el instante en el que comenzaban a caminar hacía un extremo de la grieta. – Pff, todo lo que has hecho hasta acá ha sido muy riesgoso, no olvides que tu amigo murió y pudiste ser tú, o inclusive yo – respondía Terrance recordando así todas las aventuras que han sucedido desde que Mike y Phil bajaron al mundo elemental. Mike asentó con la cabeza afirmando lo que Terrance había dicho, guardaría silencio por el resto del trayecto a la salida de la grieta, igual que el resto del grupo.

Varios minutos caminaron hasta salir de la enorme grieta en donde estaban, en este instante Mike observó todo un paisaje de montañas rocosas irregulares y grandes cascadas de lava a lo largo de todo el espectro visible. No tenían mucha idea de a dónde ir, el único rastro de vida allí era un pequeño sendero que justo pasaba de forma opuesta de la dirección de la salida de la grieta, que parecía guiar a lo alto de la gran roca. - ¿A dónde vamos? – murmuró Danolex. – Pienso que lo mejor es subir el sendero y desde arriba observar todo el paisaje a ver si encontramos algo – respondió Terrance. Fue así como el grupo comenzó a subir por el angosto sendero, que subía justo sobre el borde de la gran roca, un sendero que conforme iba acercándose a lo más alto de la roca, se iba haciendo más angosto y más difícil para los cubos. Sin embargo, el grupo subió en cuestión de minutos y sin ningún contratiempo hasta lo más alto, observando así mejor el paisaje de rocas inmensas y ríos de lava que rodeaban todo el lugar. - ¿Cúal es la diferencia de este plano con el de lava? – preguntaba Mike pensando en la gran similitud entre ambas. – Aquí cualquier cosa puede pasar, todo es un caos – respondía Alkali mientras observaban cómo se empezaba a erosionar justo el borde del acantilado en el que estaban parados. - ¿Ves la diferencia? – le preguntaba Terrance a Mike mientras todos retrocedían unos metros. El grupo pasó allí unos cuantos minutos observando cual sería la dirección correcta, no tenían idea de dónde estaban, los planos elementales son mundos bastos en donde un errante de otro plano podría llegar a la locura si no posee conocimiento de la zona. – Creo que lo mejor es seguir el sendero – dijo Adiale observando que el sendero no acababa allí, si no que continuaba su camino a través de lo alto de la roca. – Creo que es lo mejor que podemos hacer, caminemos a ver si nos lleva a algún lado en específico, si no, pues nos devolvemos – decía Terrance consiguiendo la aceptación del resto. El grupo volvería a la caminata atravesando el sendero que se hacía más difícil que antes, puede que ahora ya no era en subida y ya no era angosta, pero estaba rodeada de grandes grietas, como de la que ellos salieron, que a veces se atravesaban en el sendero, obligando a los cubos a andarse con mucho cuidado.

Las grietas empezaron a desaparecer conforme avanzaban, informando así que estaban muy cerca del otro extremo de la roca, el grupo llegaría hasta el otro extremo en donde se toparían con un puente colgante destruido, que unía la gran roca en la que estaba con otra roca un poco más pequeña, entre ellas un gran abismo de al menos cien metros las separaba, parecía que el grupo había llegado hasta el final del camino. - ¿Tienen alguna idea? – preguntaba Terrance acercándose un poco al borde. – Lo mejor es devolvernos – decía Danolex. – Debemos atravesar el abismo, si hay un puente acá es porque del otro lado debe haber algo importante – decía Adiale contradiciendo la propuesta de Danolex. – Pero cómo lo harás – le preguntaba Danolex. – No lo sé, pero debe de haber alguna forma – respondía el cubo blanco. - ¿Y no habrá otra forma de llegar al otro risco? – preguntaba Mike mirando a lo largo del borde. – No lo creo, y si lo hubiese, tardaríamos muchísimo – respondía Terrance analizando la distancia entre las rocas y la altura en la que estaban, bajar y subir demoraría bastante tiempo. - ¿Y si utilizan algo de magia? – preguntaba Mike. - ¿Magia? – preguntaba Danolex. - ¿Con la magia no pueden reconstruir el puente? – preguntaba nuevamente Mike. – Es posible – respondió Terrance ante las miradas extrañas de los demás. - ¿Cómo es posible? – preguntaba Adiale. – Quizá con los corceles espectrales podamos alcanzar a llegar allá – decía Terrance. – ¿Estás loco? – exclamaba Alkali. – La distancia entre los riscos es de como sesenta metros, imposible que de un salto lleguen hasta allá - añadía Danolex. – Yo creo que sí alcanza a llegar – decía Terrance observando la distancia entre las rocas. - ¿Y cómo lo probarás? – preguntaba Danolex. – Alguien tiene que hacer la prueba - respondía Terrance empuñando su espada, de esta aparecería un rastro azul que se desenvolvía para formar un gran corcel, un corcel del mundo de los cubos claro. – No seas tonto, baja de ahí – decía Alkali mientas Terrance se montaba. A continuación, y sin tomar demasiado impulso, el caballo corrió hacía la cornisa y dio un gran salto, para sorpresa de todos, ambos lograron llegar al otro extremo a salvo. – Wow – exclamaba Danolex sorprendido. – Bueno si él pudo, nosotros también – replicaba Adiale haciendo exactamente lo mismo que hizo Terrance, y así lo hicieron Danolex y Alkali sin pensar mucho más.

Ya los tres del otro lado, festejando que habían podido pasar este obstáculo, observaron para atrás y vieron al pobre de Mike del otro lado con su gran mochila. – Demonios, no lo pensé – decía Terrance lamentándose. - ¡Chicos! ¡¿Qué hago yo?! – gritaba Mike aterrado de estar sólo del otro lado. - ¿Qué hacemos? – preguntaba Danolex angustiado. – Ya no podemos devolvernos, la otra cornisa está más alta que esta, por esa razón alcanzamos a llegar acá – decía Terrance. – Esto es tu culpa Terrance, si nos hubiéramos devuelto nada de esto hubiera pasado – decía Alkali culpando a Terrance por la situación en la que ahora estaban. – Y no podemos dejarlo atrás, él tiene en su mochila buena parte de la comida y el elixir de invisibilidad. – Estamos perdidos – se lamentaba una vez más Danolex. – Bueno pensemos, pensemos – decía Terrance tratando de encontrar alguna forma de volver con Mike, de repente, y tomando en completa sorpresa al grupo, la alarma de Danolex sonó con gran fuerza. - ¡¿Ya pasó cinco horas?! – exclamaba Terrance. – Hemos recorrido bastante – decía Adiale. – Me importa un pepino cuanto hayamos recorrido, en cinco minutos el efecto de invisibilidad se nos acabará y Mike tiene el elixir allá – respondía Terrance completamente alarmado, ahora sí que estaba preocupado, así cualquier vigilante podría verlos. Pero, aunque el grupo se preocupara por tomar el elixir nuevamente, lo que no habían notado era que sus corceles sí que eran visibles para cualquiera, y peor aún, que el puente era una trampa; casi sin darse cuenta por su preocupación, cayeron inconscientes, recordar que Mike estaba del otro lado observando todo, no sabía qué hacer ahora que otros cubos aparecieron y se llevaron a los chicos.

Escenario 4: En la oscuridad y el caos

Mike estaba estupefacto, no tenía ni la menor idea de qué hacer, se sentó en un desnivel del suelo y se quedó allí pensando un momento. Minutos después recordó, por suerte, que el efecto del elixir estaba a punto de acabar, bebería un poco más mientras pensaba en lo rápido que había pasado el tiempo entre rocas inmensas que daban el nombre al plano, caóticas.

Una vez el cubo rojo se recuperó de los efectos secundarios inmediatos de beber el elixir, recordar que son muy fuertes, y más para alguien que nunca antes había experimentado con estos tipos de bebidas, se paró y pensaba ¿Qué diría Phil?, ya que él era el que tomaba las mejores decisiones, pero esta vez ya no estaba y por más que se pusiera a pensar en qué haría él, llegó a la conclusión de que lo mejor era pensar en qué haría él mismo; fue así como decidió que lo mejor era continuar, púes pensando y pensando tuvo muy claro que la base enemiga quedaba del otro lado del puente, ya que los cubos que habían atrapado a sus amigos se habían dirigido hacia esta dirección, pero ahora debía pensar en cómo atravesar el gran cañón que había en frente de él. Después de minutos y minutos pensando y observando su alrededor, Mike observó un pequeño desnivel en una parte del borde, en vez de estar erosionado como todo el borde de la gran roca, estaba algo puntiagudo, como si alguien hubiese dejado allí una rampa, fue así como sacó de su mochila pequeñas partes de metal, que, aunque pequeñas, eran bastantes, y al tener conocimientos sobre fabricación de vehículos, construyó una especie de trineo metálico. Tras analizar muy bien la parte frontal a la pequeña rampa, observó que a unos cien metros había un desnivel aún más grande que llevaba a lo que realmente era el pico de la gran roca, sabía que desde allí debía lanzarse para tener alguna oportunidad para atravesar al otro risco, después de todo, no había más opciones. Entonces, como ya lo tenía planeado, Mike trepó como pudo con un trineo de cientos de partes metálicas al pico de la roca y se lanzó con el trineo, en un comienzo el pequeño artefacto iba muy rápido, pero conforme se acercaba a la rampa perdía velocidad y partes de metal, sin embargo, el cubo nunca desistió y siempre confió en lo que hacía, y fue como atravesó al otro lugar.

La caída no fue lo más cómoda ni mucho menos, pero al menos había logrado llegar al otro lado, rápidamente decidió lanzar el trineo por el vacío, ya que pensó que cuando los vigilantes volvieran, lo verían y sabrían que estaría allí, todo esperando ser lo más sigiloso posible, fue así como el cubo rojo continuó por el sendero por varias horas atravesando grandes pilas de rocas anaranjadas y marrones casi negras siguiendo el sendero, había veces que sentía que realmente ese no era el camino, pero recordaba que a sus compañeros lo habían llevado por allá, aunque también llegaba a su cabeza el pensamiento de que, quizá, la base quedaba por fuera del sendero y ya se había pasado o en algún momento se pasaría, como fuese, no estaba tranquilo ni seguro de que el sendero lo llevase a la base enemiga.

Ya habían pasado varias horas y se estaba poniendo más oscuro el día, estaba llegando la noche. Mike no tenía idea si ya había pasado las cinco horas de duración del elixir, pero para no arriesgarse, tomó un poco de ella y antes de llegar el ocaso del día buscó una cueva en dónde pasar la noche. Fue así como encontró una a unos veinte metros de un lago de lava, era perfecto, ni muy grande ni muy pequeño, apenas cabía él y su mochila, y estaba distante del sendero, para no ser detectado de forma tan fácil en caso de que el efecto de invisibilidad se agotara mientras él dormía. No hay que recordar que el cubo cenó solo y se acostó esperando de que sus compañeros aún estuviesen con vida, a pesar de todo esto, logró dormir unas horas. Al momento de volver a abrir los ojos, Mike observó que aún era de noche, apenas lograba ver por la luz que emanaba el cercano lago, sin embargo, no fue del todo esto lo que lo despertó, Mike sentía en el fondo de su cuerpo, que algo no estaba bien. Tenía muy en cuenta de que cualquier cosa podría pasar estando en este plano elemental, por lo que decidió tomar su mochila y continuar por el sendero, por más peligroso que pareciera, y entre todo esto, Mike olvidaría tomar una vez más el elixir, lo había olvidado y ya habían pasado las cinco horas desde la última vez que lo había hecho. Pero a pesar de todo esto, Mike seguía sintiendo que algo no estaba bien y que algo muy malo estaba a punto de ocurrir, pero no lograba saber qué, fue en este instante, mientras caminaba, que observó unos cubos a lo lejos, de forma inmediata Mike saltó hacía un lado ocultándose detrás de una roca, estaba completamente asustado porque recordó que no había tomado el elixir y no sabía si lo habían visto, estaba temblando sacando las cosas de su mochila mientras sentía que los cubos se acercaban por el sendero, rápidamente bebió de elixir y sin recordar lo que le sucedía por beberlo, cayó al suelo dejando entre las vistas de todos su mochila en el suelo. Fue aquí cuando los cubos pasaron justo a su lado, que, aunque no podían verlo, si podían oír como entre las rocas se retorcía algo, estaban confundidos y a pesar de que parezca extraño, no podían ver la mochila, por alguna razón aparente. Entre el descontrol de su cuerpo, Mike observaba como los cubos pasaban lentamente mirándolo con mucha desconfianza, que, aunque no lo miraban fijamente porque no sabían que él estaba allí, Mike si sentía que lo miraban fijamente a él. Finalmente, los cubos pasaron de largo y los efectos secundarios pasaron, Mike estaba confundido, por un momento creía que estaba perdido ya que su mochila era visible al no tenerla puesta, pero ellos no la habían visto, estaba extrañado. Preguntándose todo esto el cubo continuó el trayecto, con su mochila claro, todo el momento ya mucho más calmado y sereno, hasta que se topó con un arroyo de lava, en donde nuevamente ese mal presentimiento volvería, no lograba entenderlo, pero había otro obstáculo delante de él. Sin darle mucha importancia, el cubo rojo atravesó el arroyo con mucho cuidado y tras caminar unos diez metros observó cómo algo brillaba entre las grietas de una roca muy grande que estaba justo a su derecha, muchos se estarán preguntando, ¿por qué era de importarle si es normal que brillen de entre las rocas fragmentos de magma?, pero la razón por la que esto llamó la atención de Mike fue porque, a diferencia de la magma y la lava, esto que brillaba era verde, como si fuera una esmeralda que yacía en la superficie de la gran roca. Mike fue muy desconfiado y se acercó un poco y muy lento, tras pensarlo un momento, decidió ir a ver qué era. Ya cuando estaba a punto de llegar a unos cinco metros de la roca observó que desapareció estos dos haces de luz verde, llamando aún más la atención de Mike que al estar a unos dos metros se dio de cuenta que realmente no era una grieta de una roca, parecía más una especie de cueva con barrotes. Mike estaba inquieto, porque pensaba que allí era en dónde habían metido a sus amigos, tenía toda la forma de ser una entrada a un calabozo escondido, además de haber visto a los cubos venir de esta parte del sendero. El cubo rojo observó por varios minutos al interior de la cueva sin lograr observar algo más que roca y oscuridad, los dos puntos verdes que había visto a lo lejos había desaparecido y ahora no sabía que quería decir. Fue aquí cuando, mientras observaba hacía adentro, escuchó unos pasos detrás de él, rápidamente volteó y observó a los mismos cubos que había visto momentos atrás caminando por el sendero, caminando en dirección a la que él mismo iba a ir, fue aquí cuando decidió seguirlos a ver si lo llevaban a la entrada de lo que él creía un calabozo o aún mejor, aunque sabía que aún tenía que rescatar a sus compañeros, a la base del clan.

Mike los siguió por todo el trayecto, trataba de ser muy silencio a la par de ir al ritmo con el cual caminaban, pues parecían ir con mucha prisa, todo esto mientras escuchaba una larga conversación que parecía no acabar, pero él no entendía, ya que hablaban en un idioma muy extraño, seguro era un idioma nativo. La luz del día empezó a resplandecer por los bordes de las montañas rocosas más lejanas, habían pasado ya horas de seguir a los cubos, por momentos Mike pensaba que no llegaría a ningún lugar, ya que varios caminos convergían a este sendero y pensaba que los cubos simplemente patrullaban por este sendero, lo que quería decir que para llegar a la base tendría que haber tomado alguno de los caminos ya mencionados, pero era tarde y su única esperanza era seguir a los cubos y que ellos no estuviesen haciendo un simple patrullaje de rutina, si no que fueran en dirección a la base. Los cubos empezarían a renegar, claramente Mike no entedía lo que decían, pero lograba entender que no estaban muy contentos por las expresiones que tenían. De un momento a otro los cubos pararon y no hicieron más que quedarse quietos, Mike quedó perplejo en ese momento, sabía que algo no estaba bien, pensaba de todo, desde que lo habían atrapado hasta que los mismos cubos se habían perdido. Pero a pesar de todo, los cubos continuaron caminando, Mike dejó algo de distancia y los volvió a seguir un poco más detrás, hasta llegar a la base.

Mike se encontró ante un gran portón de madera, lo reconoció en seguida, justo detrás del portón se encontraba el patio principal, lugar que ya había explorado en los recuerdos del elemental. Escondiéndose detrás de una roca varios metros atrás del portón, observó que los dos cubos hablaban por una pequeña rejilla, en lo que parecía ser una garita. Pronto Mike entendió que los cubos se habían dado cuenta que los estaban siguiendo, habían sentido los pasos del cubo Rojo, porque señalaban el camino y, aún ahí, trataban buscar algo mirando alrededor del camino. Fue en este instante en el que el portón se abrió y salió un pequeño escuadrón de elementales de aspecto hostil. Mike se acercó lentamente para entrar, sabía que el portón no duraría mucho abierto, y, además de eso, que los guardias estaban distraídos escuchando a los cubos, que continuaban hablando en un idioma extraño. Mike se acercó con mucha cautela y cuando se dispuso a entrar observó un gran tablón que estaba como suelo debajo del espacio de la puerta, al ver esto pensó que caminar sobre él, por más lento que pueda hacerlo, haría el ruido necesario como para que lo descubrieran, aunque estuviera invisible. Así que tomó un pequeño impulso y saltó, sin haber pensado que la caída en las piedras deslizantes que componían el suelo de la base también sonarían. De forma inmediata los dos cubos observaron hacía Mike, era claro que no lo veían, pero sabían que estaba ahí, después de todo habían encontrado a otros tres cubos invisibles, encontrar un cuarto no sería nada raro. Mike se quedó completamente quieto, estaba muy nervioso y sabía que si se movía un poco las rocas sonarían, no había pensado en eso. Los cubos se empezaron a acercar lentamente hacía él, ya cuando estaban apenas a centímetros de tocarlo, Mike saltó y salió corriendo hacia el interior de la base dejando un pequeño rastro por donde iba. De forma inmediata una alarma se encendió y los cubos y elementales comenzaron a perseguirlos, guiados, como ya había dicho antes, por el rastro que dejaba en las piedritas. Mike corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a una zona en donde el suelo no eran piedras si no roca maciza, como lo era el resto del plano, era una especie de plaza en donde, según como lo recordaba, entrenaban los cubos, era una zona extensa con varios diversos tipos de objetos de entrenamiento. Hasta allí llegaron también los cubos y elementales que lo habían seguido, pero parecía que ahora sí se les había escapado, pero no del todo. Mike observó hacía su alrededor y logró divisar una especie de rejilla hacía el suelo que sobre salía en una de las pruebas de salto que había al fondo de la plaza. Poco a poco se empezó a dar de cuenta que más cubos y elementales comenzaban a inundar el lugar, en poco tiempo lo encontrarían por la gran cantidad de seres que lo buscaban. Fue así como llegó hasta la rejilla, y antes de abrirla para proceder a entrar, agarró un trozo de pan que tenía en su mochila y lo lanzó hacía afuera de la zona, fue así como el suave estruendo del pan con las piedras seguro alarmó a algún cubo y en seguida gritó - ¡Aquí está! -. De forma inmediata todos se dirigieron allí y Mike rápidamente entraría por la rejilla sin que nadie se diera de cuenta.

La caída no fue de lo más cómoda, pero así logró escapar. Mike comenzó a caminar por el submundo de las rocas, era el alcantarillado de la base. A pesar de ser lo que era, su apariencia era algo distinta a como lo que nosotros conocemos, en vez de fluir agua, lo que fluía era lava, pero no era lava normal, ya que no emanaba la luz característica que emana la lava conocida, su intensidad era mucho más baja, pero era suficiente como para hacerle saber a Mike por donde caminar sin arriesgar demasiado. Mike caminó por varios minutos hasta encontrarse con una intersección y fue cuando decidió parar un momento para descansar, en seguida sacaría de su mochila otro poco de comida que tenía para saciar su hambre. En ese momento también pensó en todo lo que había provocado, sabía que en la fortaleza ya estaban advertidos de un intruso, por lo cual, lo más probable, era de que se iban apurar en salir hacía el núcleo elemental. Pensaba también en Terrance, Danolex, Adiale y Alkalil, sabía que debía encontrarlos rápido antes que algo les hicieran por saber que eran del bando opuesto. Pensando en todo esto se paró y decidió continuar para hacer todo lo más rápido posible, no quería arruinar más la misión de lo que ya estaba. Mike continuó así caminando por varios minutos, siempre en una misma dirección, nunca cambió la ruta tras pasar por varias intersecciones y caminos adyacentes. Finalmente, y tras horas de camino, llegaría al final de la ruta, estaba casi que convencido que con todo lo caminado, que en ese instante parecía poco por la pérdida en la noción de tiempo, había salido de la base. Sin embargo, se encontró con otras rejas como las que había encontrado en la parte exterior del plano elemental. Mike con mucha curiosidad observó hacía adentro, esta vez logró divisar algunas antorchas al final del camino que giraba hacía la derecha del camino del cual él venía. Fue aquí que, mientras miraba lo que había por dentro, se escuchó una voz grave muy fuerte que tumbaría al suelo al cubo que no sabía hacía donde mirar – Parece que has logrado entrar – decía esta inquietante voz. Mike estaba muy asustado, y continuaba mirando hacía todos lados sin encontrar a alguien. – Soy yo – decía la voz. - ¿Quién eres? – preguntaba Mike asustado mirando hacia adentro. – Esa misma pregunta te la replico – respondía la voz. En ese momento Mike recordó la poción de invisibilidad y preguntó - ¿Cómo me puedes ver si tengo un elixir de invisibilidad? -. – Es porque ese elixir solo engaña a las criaturas tontas, ni tus amigos, ni ningún otro cubo que haya tenido la osadía de venir a mi plano con ese elixir ha salido de aquí – respondía la voz extraña, dándole entender a Mike que no era un cubo o un elemental con quien se había topado. - ¿Qué eres? – preguntaba Mike nuevamente. - ¿Quién eres tú? – replicaba la voz. – Soy Mike Lothert, guerrero de la nueva orden de la alianza de los guardianes, ¿Quién eres tú? – respondía Mike preguntando nuevamente. – Yo soy el Guardián de las Profundidades, dueño de todas estas tierras – respondía la inquietante voz. - ¿Tienes allí adentro a mis amigos? – preguntaba Mike. – Así es. Hice un pacto con un clan muy amigable. Ellos me cuidaban mis grandes tierras y me traían a los vándalos que trataran de corromperla – respondía el Guardián. - ¿Alguna vez has visto lo que ellos han hecho con este plano y con los otros? – preguntaba Mike tratando de convencer al extraño ser de salir de ahí. – No, pero no debo preocuparme, parecen personas de bien – respondía el Guardián. Mike se quedaría allí enfrente de los barrotes pensando qué decir, en ese instante aparece nuevamente dos luces verdes del interior que lentamente se acercan a los barrotes, una vez allí Mike logra ver que son los ojos de un extraño ser, del mismo que había visto horas antes, impresionado tropieza tratando de alejarse un poco, provocando la risa enorme de lo que se hacía llamar Guardián de las Profundidades, una boca enorme en donde apenas se le podía ver el brillo de los afilados dientes que poseía. - ¿Qué eres? – preguntaba Mike entrecortado. – Soy un demonio de las profundidades – respondía el guardián jactándose de su apariencia y de su aparente poder. – Al parecer lograste burlar a esos tontos… - decía el Guardián volteando y caminando hacia la parte de iluminada del fondo del pasillo. – Tengo que hacerlo, ellos quieren destruir el mundo – respondía Mike acercándose nuevamente a los barrotes. – Que estupidez, si hubieran querido destruir todo, hubieran comenzado por acá, tienen acceso al núcleo caótico, si fuera por ellos ya esto no existiría – respondía el Guardián enojándose un poco. – Esa es la forma como se han ganado su confianza, desde acá operan todos sus planes para ir acabando los planos elementales, cuando menos lo piense, este también desaparecerá – decía Mike. - ¿Dices que ellos planean destruir mis tierras? – preguntaba el Guardián volviendo nuevamente hacía los barrotes. – Así es – respondía Mike. – ¿Y por qué estás tan seguro? – preguntaba nuevamente poniéndose del otro lado de los barrotes nuevamente. – Yo he estado caminando los últimos meses a lo largo de todos los planos elementales, he visto cosas horribles. Y todo es por culpa de ellos – respondía Mike recordando todo lo que ha vivido en los últimos meses en los planos elementales. – Suponiendo que sea cierto, ¿qué esperas que haga? – preguntaba el Guardián volteando nuevamente hacía adentro. – Quiero que me diga la ubicación exacta del núcleo caótico – decía Mike. - ¿Por qué debería confiar en ti? – preguntaba el Guardián que se quedaba parado. - ¿Por qué confió en ellos en un comienzo? – preguntaba Mike respondiendo. – Tienes muchas agallas en venir hasta aquí y hablarme así – decía el Guardián – sin duda ellos eran mucho más amables que tú – respondía finalmente. – Se lo aseguro, yo no estaría aquí si no fuera por ellos, jamás entraría en su terreno – decía Mike después de pensar un poco. – Bueno, creo que tienes algo de razón… - decía el Guardián – después de que ellos llegaran he tenido muchos más maleantes acá encerrados -. El Guardián se quedó pensando un momento en silencio en la oscuridad de una esquina. – Te diré en dónde está, pero tú verás cómo llegar allí, si es cierto todo lo que dices, espero que me dejes salir de aquí rompiendo estos garrotes – decía el Guardián acercándose a Mike. – Muy bien – respondía Mike esperando que el guardián le dijera la localización del núcleo. – Cuando ellos llegaron, dijeron que iban a construir una especie de fortaleza sobre el núcleo, debe ser la localización más protegida de estas tierras – decía el Guardián. – ¿Una fortaleza sobre su base? – preguntaba Mike. – Sí, ya entraste allí, solo vuelve y busca la fortaleza, con el elixir nadie te descubrirá – respondía el Guardián. – Gracias – respondía Mike volteando y caminando por el mismo lugar por donde había llegado. Mike volvió por la misma ruta que había tomado, ya estaba fatigado, muy cansado, empezaba a recordar aquellos momentos en donde todo era más fácil, caminaba pensando en lo divertido que era el mundo terrenal para él y lo genial que sería estar allí con Phil, casi sin darse cuenta, había llegado ya al mismo lugar de donde había saltado a las alcantarillas. - ¿Cómo saldré ahora? – se preguntaba mientras observaba la luz que entraba por los huecos de la rejilla. Fue allí cuando escuchó unos pasos provenientes justo en frente de él. En seguida se tomaría el elixir y casi negando con la cabeza los efectos secundarios procedió a caminar sigilosamente por el camino. No muy lejos encontraría un giro a la derecha en donde observó varios elementales de lava caminando hacia una puerta al fondo del corredor – Lo más probable es que muera de la locura allí, yo creo que está perdido – lograba escuchar Mike al acercarse a los elementales – Sí, además, no tenemos tiempo para recorrer todos los corredores, tardaríamos años – comentaba el otro elemental. Mike sabía que había encontrado la salida, pero justamente era imposible atravesar la puerta teniendo a los dos elementales allí, que, aunque invisible pasaría, ellos lograrían darse cuenta por el pequeño espacio que dejaban. Fue allí cuando volteó y observó uno de los tubos que atravesaban los corredores de arriba abajo, y vio que tenía una manecilla – debe ser algún compresor – pensó. Entonces volvió lentamente hacía allí y cuando se dispuso a mover la manecilla la encontró muy dura, parecía que no la habían movido en mucho tiempo y se había oxidado, esto fue más evidente cuando al tratar de hacer un poco más de fuerza el aparato se despegó del tubo y quedó en las manos de Mike, provocando así un agujero y una fuga de gas. Rápidamente el cubo lanzaría a la lava la manecilla y saltaría al otro lado del pasillo, ya que los elementales corrieron hacia el tubo - ¡Pero qué rayos pasó! – exclamaba uno de ellos sorprendido. – No lo sé, ¡hay que informar esto de inmediato! – decía el otro elemental preocupado. – Quédate aquí y yo informaré sobre esto – decía uno de ellos corriendo hacia la puerta. – Muy bien - decía Mike quien corría detrás del otro elemental, quien no lo escuchaba por el estruendo de sus propios pasos.

Al atravesar la puerta Mike encontraría una habitación en donde había tanques de gas almacenados, y algunos medidores de energía que se encontraban en estado crítico. Mike se quedaría observando esto un momento hasta que observó que a uno de los tanques saltaría un hueco, teniendo otra fuga de gas. Mike se dirigiría a la salida que llevaba a una gran escalera de madera para llegar finalmente de nuevo al exterior, en donde un montón de elementales, en lenguas extrañas, hablaban en tono preocupado caminando hacia la habitación de donde él acababa de salir. La tensión del lugar aumentó cuando, un instante después de que los elementales entraran a la habitación, una gran alarma empezara a sonar, y una voz en idioma extraño empezaba a hablar. Mike no entendía qué pasaba mientras observaba a muchos elementales y cubos corriendo por todos lados, después de todo una pequeña chispa podría incendiar todo el lugar (a pesar de ser de lava). Fue así como, entre todo el alboroto, que Mike pudo caminar con mucha más libertad que antes, eso sí, tratando de no parecer tan obvio. Tras varios minutos caminando y tras una evacuación de casi todos los elementales y cubos de la base, Mike encontró una pequeña fortaleza muy bien resguardada por varios elementales de magma, sabía que allí estaba en núcleo, pero ahora no tenía mucha idea de qué hacer para entrar. Fue a continuación cuando decidió mirar nuevamente a su mochila y observó más metal - ¿Quién traería tanto metal en una mochila? – pensó. Pasaron varios minutos y, tras pensarlo bastante, decidió construir con lo que tenía una especie de cañón, pues no solo tenía metal, también algo de pólvora y resortes extraños, él sabía lo que hacía. – Esto al menos los distraerá – pensaba Mike mientras construía el cañón completamente nervioso porque no sabía si el metal que sujetaba era visible para el resto. Finalmente, y tras una laboriosa construcción rápida y a medio marear (pues la fuga de gas era tremenda), Mike tenía lo que parecía ser un cañón lanzacohetes, aunque obviamente no tenía cohetes, recurrió a usar una roca que había allí e inmediatamente apuntó a la fortaleza – Bueno espero que lance la roca con suficiente fuerza para destruir eso – pensaba justo antes de accionar el artefacto; acto seguido accionaría el botón de lanzamiento y una explosión enorme sucedió en sus manos. En efecto la roca salió disparada con tal velocidad que dejaría la pared de la fortaleza en pequeños cimientos, y más que por la misma potencia, por la chispa que había producido con el gas del ambiente. Todo a su alrededor se empezaría a incendiar, ya que estaba rodeado de caminos en tablones completamente inflamables. Mike, por supuesto, había sido lanzado al suelo por la explosión, y cuando se levantó para ver los resultados una sonrisa de sorpresa y satisfacción apareció en su rostro, finalmente cuando se dispuso a poner de pie para ir hacía el núcleo elemental un gran crujido retumbó en el suelo. – Después de todo el gas provenía de los subniveles de esto – hablaba consigo mismo mientras caminaba algo aturdido, metros más adelante otro sismo ocurría, esta vez tan fuerte que haría caer nuevamente a Mike al suelo. - ¿Qué está sucediendo? – decía. Fue cuando notó que una de las rejillas empezaba a moverse con mucha fuerza, como si en algún momento fuera a salir expulsada. – Creo que ya no es necesario usar el núcleo para destruir este lugar – pensaba mientras se volvía a poner de pie y como podía se dirigía al núcleo entre el sismo, una vez atravesado las ruinas del muro que había destruido escuchó los pasos apresurados de elementales justo atrás suyo - ¡Ahí está! – gritaba uno de ellos. Mike se quedó allí completamente quieto - ¿Cómo saben que estoy aquí si bebí el elixir? – pensaba mientras daba media vuelta. – No eres el único con el elixir de partículas tridimensional – decía un cubo que estaba junto a varios elementales. - ¿Crees que destruyendo este lugar podrás evitar el cataclismo? – preguntaba el cubo con una especie de varita en su mano. Mike empezó a sentir un estruendo más fuerte justo debajo de él y en segundos pasó – Debe estar en las cloacas – murmuró. - ¿Qué dijiste? – decía el cubo apuntándole con la varita. – Creo que no podrás ver el cataclismo – respondió Mike y acto seguido la rejilla salió disparada y de ella salió el guardián. - ¡¿Qué demonios es eso?! – exclamaba el cubo muerto del miedo. – Yo… soy el dueño de tus pesadillas – decía el horripilante ser que acto seguido de un bocado se tragaría al cubo y un par de elementales más que no habían corrido despavoridos. – Un poco caliente – decía después de eructar. – Te he liberado finalmente – decía Mike mirando al demonio caminar hacía él. – Eres el ser más fuerte que he visto, después de mí – respondía el guardián de las profundidades que acto seguido observaba el núcleo caótico – Hacía siglos no veía la luz del día, hacía siglos que no veía el núcleo. Realmente extrañaba esto – decía. – Puedes hacer lo que quieras con él, yo aquí ya conseguí mi objetivo. – Realmente has cumplido tu parte… - decía el demonio volteando a mirar a otro lado – creo que estos son tus amigos… - a continuación, regurgitaría de una forma completamente desagradable a Terrance, Danolex, Adiale y Alkalil, quienes aparecerían en una capa de baba vil asquerosa. – Debo decirte que tus amigos realmente son fastidiosos para el estómago, pero las chuzadas que me hicieron impidieron que fueran aplastados por mi estómago – decía el ser. – No puedo creer que haya sido tragado vivo por un asqueroso demonio – decía Terrance tratando de limpiarse como fuera la baba. – ¡Ya me había olvidado de ustedes! – exclamaba Mike que corría hacía a ellos con intención de abrazarlos, pero deteniéndose justo antes al recordar que estaban llenos de baba. – Fue mi desayuno de esta mañana – decía el demonio. - ¿Qué paso aquí? – preguntaba Alkalil sorprendido al ver el incendio que se había producido. – Están en mis tierras, este es el plano caótico – respondía el guardián. – Ser dueño de estas tierras no te da derecho de comernos – decía Terrance enfadado y con algo de asco mientras terminaba de limpiarse. – Creo que es hora de que se vayan, el chico rojo ya cumplió su promesa y quizá me dé más hambre – decía el demonio. - ¿Qué insinúa? ¿qué promesa? – preguntaba Adiale. – Nada, es hora de irnos – decía Terrance generando un portal en frente de ellos. – Gracias por liberarme, eres bienvenido cuando quieras – le decía el demonio a Mike. – Recuerda, solo fue una promesa – respondía Mike con una pequeña sonrisa justo antes de atravesar el portal.

Los cinco aparecieron nuevamente en el campamento en el núcleo elemental, - Si Roberto pregunta, todo fue muy heroico y entre todos incendiamos el lugar – decía Terrance mostrando su afilada espada justo en frente de Mike. – Sí como quieras – respondía el cubo rojo. Los cinco caminaron hacía la carpa principal en donde estaba Roberto y tras atravesar la persiana replicaron los cuatro (excepto Mike) – Lo hemos logrado Roberto, ¡misión cumplida! -. - ¿Quién dijo eso? – preguntaba Kaenrk el líder de los arqueros sorprendido. – Chicos aún tienen el elixir – decía Etzer el líder alquimista. – Oh cierto – decía Terrance. - ¿Y qué hacemos para que el efecto desaparezca? – preguntaba Danolex. – Con este delicioso elixir de electro-particulador – respondía Etzer quien estaba sentado junto al resto de líderes y se dirigía hacia donde se supone que estaba ellos - ¿en dónde están? – preguntaba al evidentemente no ver a nadie. – Acá – respondía Terrance. - ¿Acá dónde? – replicaba Etzer confundido. – Acá en la carpa – respondía Terrance. – No es gracioso tonto – respondía Etzer que estaba enfadado y simplemente dejaba en el suelo los viales y se devolvía a donde estaba. – Oye, ¿” Electro” no es algo de electricidad? – preguntaba Alkalil a Danolex con preocupación mientras olfateaba el vial. – Bueno ¿sí pudieron destruir la base del clan? – preguntaba Khaz que estaba sentado también. – Así es – respondía Mike un instante antes de tomar el nuevo elixir. A continuación, cinco viales cayeron al suelo rompiéndose al instante. – Jajaja, miren quién ríe ahora – decía Etzer a carcajadas. - ¿Qué demonios nos diste? ¿veneno? – preguntaba Terrance mientras empezaban a aparecer entre las sombras. – Sabe bien ¿verdad? – decía Etzer en tono sarcástico. – Bueno, lo importante es que ya nos pueden ver – decía Mike mientras se limpiaba la lengua. - ¿Qué hacen todos aquí? – preguntaba Terrance. – Pensé que todos habían muerto – decía Mike. – No no no… - respondía Cody. – Estamos terminando de planear el ataque final a el dragón del fin – decía Michigun. – Genial – decía Terrance acercándose a la mesa que todos rodeaban. – Estábamos esperándolos – decía Roberto. – Súper genial – decía Adiale acercándose emocionado a la mesa. – Me refiero a Mike y a Terrance – decía Roberto una vez más provocando una cara de desilusión y sonrojada de vergüenza de Adiale que se retiraba de la carpa junto a Danolex y Alkalil. – Eso fue fuerte – decía Terrance. – No te preocupes, ya se le pasará con alguna otra tontería que haga – decía Berlian. – Bueno ahora sí, en cualquier momento los exploradores de Michigun nos traerán la ubicación del titan, debemos ir lo más pronto posible para resguardarla de las fuerzas que le queden al clan – decía Roberto. – ¿Sí destruyeron todos los elementales verdad Mike? – preguntaba Khaz. – Sí, así es… - respondía afirmativamente Terrance -… ¿verdad Mike? – preguntaba lentamente a Mike mirándolo fijamente con una sonrisa mentirosa. – Em pues… - respondía Mike confuso de no saber qué responder – destruimos los enemigos que más pudimos y de paso… - decía. – ¿Y de paso...? – preguntaba Elizra, la líder de los magos de la luz. – Liberamos a un demonio que decía ser dueño de todo ese lugar – finalizaba Mike. – Bueno, no nada importante – decía Roberto con su seriedad de siempre. – Ya me estoy aburriendo, no ha pasado nada y desde hace horas ya que enviamos a los exploradores a buscar esa cosa – decía Cody. – Perdón, es una fortaleza muy antigua y muy grande, la búsqueda puede durar mucho más – respondía Michigun defendiendo a su escuadrón. – Sí claro como no – le respondía Terrance en tono de burla. – Ya cállense – decía Roberto silenciando la sala – Esperaremos acá a los exploradores así duremos un siglo sentados – decía. – Que tontería – murmuraba Terrance.

Escenario 5: El ascenso del fin

Habían pasado varias horas y Mike ya sentía su trasero adormecido en esa horrible e incómoda butaca en la que estaba sentado cuando llegaron noticias. – Lo tenemos – decía un cubo entrando a la carpa. - ¡Ya era hora! – exclamaba Terrance.

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